Lourdes Montes: “Siento mucho que mi cuñado Kiko esté pasando por este trance, es triste”

Discreta y prudente, no entra en valoraciones profundas, pero no duda en manifestar su cariño a los hermanos de su marido

En tiempos revueltos es momento de replantear fórmulas y Lourdes Montes vive ilusionada porque hace una semana inició formalmente su nueva andadura profesional, Miabril Textil, de decoración de interiores en el sevillano barrio de Los Remedios. Tiene una relación extraordinaria con Kiko Rivera y lamenta por lo que está pasando. Discreta y prudente, no entra en valoraciones profundas, pero no duda en manifestar su cariño a los hermanos de su marido. En estos días, Francisco Rivera y el hijo de Isabel Pantoja mantienen un estrecho contacto, ya que el torero quiere estar al lado de su hermano en estos difíciles días. Importante será ahora la contienda judicial que se avecina tras descubrirse la presunta carga de deudas con la que la tonadillera ha cargado a su hijo y el cuestionado reparto de la herencia del desaparecido Paquirri. Quizás sea el momento de recuperar el tiempo perdido. No hay mal que por bien no venga.

-¿Cómo viven en casa la historia de Isabel Pantoja y su cuñado Kiko Rivera?

-Siempre es triste ver cómo una madre y uno hijo se llevan mal. Siento mucho que Kiko esté pasando por este trance.

-¿Tiene buena relación con sus cuñados?

-No somos una familia piña, de las que se ven todos los días, pero cuando nos vemos, nos reímos mucho. He encajado muy bien con ellos desde el principio.

-Para ser torero hay que tener valor, pero para casarse con Francisco Rivera, también...

-(Risas). Siempre se lo digo a Fran. Yo no hubiese aguantado una vida taurina en activo larga. Estuvimos seis años juntos hasta que él se retiró. A raíz de tener a los niños lo pasaba cada vez peor. Eso crea también inestabilidad: los nervios, la tensión… He tenido mucha suerte, porque le he conocido como novia, que es más divertido todo, y cuando ya he sido madre y esposa, han sido pocos años en activo. Me quedo con lo bueno, y no con esa tensión de veinte años que para mí quizá hubieran sido insoportable.

-¿Qué ha aprendido en estos años junto a Francisco?

-En la parte más pública, a no leer y a no ver mucho lo que se dice sobre nosotros o sobre mí, porque al principio me costó. Sobre todo porque había gente que no se había tomado ni una Coca-Cola conmigo y opinaban sobre cosas muy personales que yo no entendía. Ni lo bueno es real ni lo malo es verdad. Es cierto que hay quien te encumbra sin motivos y gente que te tira al suelo sin motivo también. Entonces aprendí a no leer y a valorar las opiniones de la gente que de verdad me quiere y que realmente me importa.

-¿Cree que tiene algún parecido con Carmen Ordóñez?

-No la conocí, desgraciadamente, pero creo no nos parecemos. A veces he pensado que incluso no nos llevaríamos bien, por lo celosa que era con su hijo, su niño, al que adoraba.

-¿Quiénes son sus hijos, Curro y Carmen?

-¿Qué te voy a decir? (sonríe). Lo más importante de mi vida, por lo que merece la pena todo. Mi escala de valores desde que llegaron a mi vida es otra. Me ha cambiado totalmente ser madre.

-¿En qué valores les estás educando?

-El pilar fundamental es la familia. Nunca me falla. También intento transmitirles que no sientan envidia. Es muy práctico. Lo peor del ser humano nace de la envidia. Yo quiero que mis niños sean felices con lo que tienen y con lo que son.

-Nuevos tiempos, nuevas oportunidades, ¿cómo decide pasar de la moda flamenca a la moda de hogar?

-Es el momento de reinventarse, porque dadas las circunstancias ya sabemos que no habrá Feria, ni habrá Rocío… Durante el confinamiento nos dimos cuenta de que era momento de estar en casa y pensamos que era la mejor excusa para tenerla bonita y disfrutarla. Miabril Textil es una forma de decir que no hay que dejarse. Llevamos solo una semana y nos solicitan cosas en las que no habíamos caído. Estamos volviendo al ajuar tradicional, personalizándolo todo, con las iniciales.

-¿Qué influencia ha tenido lo flamenco en Miabril Textil?

-Ninguna (risas). Dentro de la moda flamenca, soy poco flamenca. Otros diseñadores sí incluyen ese toque en todo lo que hacen. A mí me gusta que lo flamenco sea para el traje de flamenca.

-¿A quién admiras?

-A la gente que tiene problemas reales para llegar a final de mes, que tiene niños y mantiene la sonrisa mientras sigue luchando para que sus hijos no se den cuenta. Me quito el sombrero.

-Mujer, empresaria, madre… ¿Eres feminista?

-Soy neutral. Quiero igualdad real para todas las personas. Es inaceptable que no la haya. Lo que no estoy es en contra del hombre. No me identifico con esa corriente feminista, guerrera, que está en contra. No me parece.