Los verdaderos cachorros de la jet

El caniche color canela se ha convertido en el perro preferido de los famosos. Algunos tienen incluso su propio perfil en las redes sociales

Tamara Falcó con su perra Jacinta.
Tamara Falcó con su perra Jacinta.InstagramLa Razón

Si vas a pasear por el barrio de Salamanca de Madrid, mira bien hacia abajo, porque corres el riesgo de pisar un caniche enano. Es la nueva raza de moda entre los habitantes de este microcosmo urbano. Lejos han quedado los años de la hegemonía del teckel como perro pijo por excelencia. El teckel se asocia a la caza y a los cazadores, y hoy en día este barrio es más de «bowls» de «açai» veganos que de alubias con corzo. El caniche con sus rizos color canela se presta más a fotos de Instagram que el teckel de pelo duro, y hay que subir esos likes. Y si no lo creéis, no hay más que mirar la cuenta de Instagram de Tamara Falcó para ver que las fotos de su caniche Jacinta acumulan más comentarios y más «me gusta» que las suyas, dicho por ella.

El nivel de «achuchabilidad» de estos perros hace que destaquen en redes sociales tanto que hasta han surgido caniches influencers con cuenta propia. Uno de ellos es Baloo, con 56k de seguidores y campañas de moda, como en la que posa enfundado en un jersey de Burberry junto a su dueña, la modelo Coral Simanovich, mujer del futbolista del Barcelona, Sergi Roberto.

Pero por ahora, el único que puede alardear de tener su propia línea de accesorios de lujo es Bobby, el perro de Enrique y Mamen Cornejo. La firma se llama Saura Pets y es el proyecto de Mamen. «La idea de la marca nació por Bobby y como una necesidad personal».

Acostumbrada a moverse por la ciudad con mucha facilidad, cuando tenía que hacerlo acompañada de su mascota, la cosa se complicaba. «El primer producto que creé fue el bolso de viaje, y fue para mí. Para poder llevar a Bobby en autobús, en avión, poder entrar en tiendas...». Y añade: «El proyecto de Saura Pets tiene dos propósitos, por un lado darle visibilidad a protectoras y por otro lado potenciar la marca España, ya que es ’'made in Spain’' y de manera sostenible». ¿Y dónde se va a vender? De momento, en Londres, en Harrod’s; en Italia, en el aeropuerto de Roma Fiumicino, y online, en Net à Porter.

Perros «deluxe»

Accesorios exclusivos para perros «deluxe», porque el caniche es un perro para mitómanos. Desde figuras de la realeza moderna hasta personajes de culto han tenido al menos un caniche como mascota. Grace Kelly tuvo varios. Tanto le gustaban que tenía un broche de diamantes en forma de caniche realizado para ella por la firma de joyas Cartier. María Callas también era fan de esta raza y es por ello que la cantante Ainhoa Arteta tiene uno, y de la misma familia perruna nada menos. Su caniche negro, que responde al nombre de William, viene del mismo criadero que un caniche que tuvo la soprano. La Baronesa Thyssen ha tenido esta raza toda la vida y el actual rey de Tailandia nombró a su hoy difunto caniche Foo Foo, mariscal jefe del aire. El perro falleció en 2016 y fue incinerado después de cuatro días de ritos religiosos. No era inusual verles juntos, ambos vestidos de uniforme militar, con mini botas de cuero en las cuatro patas incluidas.

Pero ¿por qué se han vuelto a poner de moda ahora y más que nunca los caniches? Uno de los posibles motivos es una cuestión puramente estética. Un cambio en el corte de pelo. Los caniches pusieron un Rupert en sus vidas y se hicieron con el título de perro más deseable del año, gracias al corte bautizado coloquialmente como «teddy bear», oso de peluche. Otro nombre popular es el corte «puppy». «Lo que quieren los clientes es que parezca un eterno cachorro, y me piden la carita redonda, como cuando eran pequeños. Yo asiento y simplemente los dejo guapos», sentencia César Alonso Martínez, el peluquero de confianza de la aristocracia de Madrid, aunque él no suelta prenda sobre sus clientes famosos. Lo más arriesgado que le han pedido es una manicura y pedicura con esmalte rojo para un caniche. Él asegura: «Se ven cada vez más caniches rojos, es sin duda el color de moda, y el más difícil de mantener. Tengo clientes que me traen su caniche hasta una vez a la semana...», se entiende que es para lavado, corte y «brushing», que puede incluir o no una mascarilla hidratante.

El conseguidor de perros de la jet set Miguel Ángel Fresnedo confirma que tiene más peticiones que nunca de caniches «toy» color canela y también gris. Pero conseguir un caniche «toy» de estos colores no es tan fácil. «Llevo un año esperando uno gris. Y me acaban de pedir 5.000 euros por un caniche rojo de Francia», nos cuenta. «Actualmente, por culpa de la pandemia, hay pocos buenos criaderos trabajando y han subido mucho los precios». Si antes podían costar desde 1.200 euros con un buen pedigrí, ahora es desde 3.000 euros. «Y que no te engañen con el color denominado ’'apricot’' o melocotón, porque no es un color puro ni está reconocido por la asociación canina», explica Fresnedo.

Entre las que han pasado del teckel al caniche está la diseñadora de ropa Clea Fitz-James Stuart, que afirma: «Sin duda está de moda, pero creo que no es una moda absurda, son unos perros estupendos, listos, buenos y monísimos». Y nos cuenta que su perra Pepa es «supersociable, le encanta la gente y los demás perros y la puedo llevar a todas partes».

En el caso de estos perros, el tamaño sí importa. Incluso los teckel, los auténticos, llegan a pesar diez kilos... Para poder viajar con una mascota en cabina no puede superar los ocho kilos incluyendo el transportín. Los «jetsetters» tienen que tener cuidado a la hora de elegir raza perruna. Como nos cuenta la interiorista Silvia Hermosilla Gómez-Cuétara: «Nunca me imaginé teniendo un perro tan pequeño. Yo siempre he sido de perros gigantes. Pero entiendo por qué me regalaron esta raza. Viajo mucho y me gusta llevar a mis perros conmigo, y Tequila pesa dos kilos y medio. Además, es hipoalergénico y no suelta pelo».

A esto añade que es una raza que encandila. «Tequila enamoró a toda la familia. Y por ella se animaron ellos también y llegó Ja-gger de color negro, el de mi hermano y su mujer. Y mi madre y su pareja tienen un par más». Su madre es Silvia Gómez-Cuétara y su pareja, el empresario Juan Antonio Pérez-Simón. Eso sí, como amante de los perros avisa que es una raza que requiere muchos cuidados. Tequila tiene una dieta muy estricta por su estómago delicado. «Tomaba un pienso premium, pero no le gustaba. Ahora, después de una colitis aguda, he decido cambiarle a Frankie, un sistema que te trae cada mes su comida cocinada. Me encantaría preparárselo yo todo en casa pero me da miedo no cumplir los requisitos nutricionales», explica. Por «Frankie» se refiere a Frankie the King, un servicio a domicilio para perros que puede costar desde 0,90 céntimos al día, según su web.

Tanta es la demanda para esta raza que Begoña Trapote se está planteando cruzar el suyo y regalar los cachorros a sus amigas, desesperadas por tener uno igual. Su perro Lolo es todo un personaje, ya que hasta es requerido en los eventos sociales a los que acude Trapote. «Alfonso Villalonga, el hermano de Juan Villalonga, me pone como condición para ir a comer a su casa que vaya con Lolo». Y sentencia: «Tengo que encontrarle una perrita ya. Ojalá tenga una novia como Jacinta», dice refiriéndose a la perrita de Tamara. Los caniches ya tienen Instagram propio, igual el paso siguiente es Tinder...