Salvador Illa y Simón deberían dar las campanadas en TVE

MADRID, 16/12/2020.-El ministro de Sanidad Salvador Illa, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, esta tarde en el Complejo de la Moncloa.- EFE/Rodrigo Jiménez
MADRID, 16/12/2020.-El ministro de Sanidad Salvador Illa, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, esta tarde en el Complejo de la Moncloa.- EFE/Rodrigo JiménezRodrigo JiménezEFE

Obama, Clinton y Bush han decidido inyectarse la vacuna públicamente para animar al personal. Sánchez no podía ser menos, pero añadiendo un plus: «No solo lo haré como presidente, sino también como ciudadano». Podría ponerse la Pfizer como presidente, la Moderna como ciudadano, la Oxford como distinguido autor de tesis y la vacuna china como socio de Pablo Iglesias. Y todo ello en «Sálvame Deluxe» y tras un debate con Miguel Bosé para contrarrestar las posiciones negacionistas. Ya ha anunciado el profeta Salvador Illa sin consultar con Enrique Ponce que «la vacuna dará la estocada de muerte al virus, pero no todo acabará en 2021», o sea, que nos despertaremos y el diplodocus seguirá ahí. Hace meses, Simón e Illa (Simon y Garfunkel) nos ocultaron la cifra real de muertos mientras nos cantaban «Una simple filípica inconexa». El bondadoso dúo no quería deprimirnos con el angustioso peso muerto de unos 20.000 fallecidos más. Le podrían haber puesto música a aquello de «polvo será, más polvo enamorado», pero decidieron dejarlo para cuando Montero saque adelante su Ley de Libertad Sexual, no sea que también esos polvos resulten inapropiados o un abuso del poder heteropatriarcal. Por cierto, que los morados piden urnas para votar al Rey, leo. Hay una errata en ese titular, debería decir: «para botar al Rey». Cuando la guerra de pantojas y paquirrines declina por exceso de víctimas en ambas trincheras y se subasta en las televisiones el beso de la reconciliación para un especial de Navidad, la simulación de la guerra perfecta de finales de año tiene lugar en la Moncloa entre los socialistas constitucionalistas por un rato y los ansiosos del advenimiento de la III República, es decir, entre rojos acojonados y morados marchosos. Es el videojuego de moda. Ha dicho Él: «Se va a respetar la monarquía parlamentaria, la Institución no está en peligro». Pudo añadir que cómo va estarlo si Él aspira a sentarse en el trono como Pedro I antes de que Leonor llegue a la mayoría de edad. Pero esas cosas no se dicen para evitar que se deprima Anson. Luego vendrá Iglesias, le llamará «Rey Rana» y le regalará una nueva versión de «Juego de tronos». Illa y Simón se merecen dar las campanadas en TVE este año. Por considerados.