Gracias, María Jesús, por animar el circo: llegan los gigantes y cabezudos

Ministra de Hacienda, María Jesús Montero,
EUROPA PRESS
18/12/2020
Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, EUROPA PRESS 18/12/2020 FOTO: Servicio Ilustrado (Automático) EUROPA PRESS

Algunos dirán que estar, lo que se dice estar, han estado siempre, pero las cosas cobran relevancia cuando se las nombra, y ahora ha sido la portavoz Montero quien en la famosa discusión con el vice segundo lo dejó nombrado para la historia como cabezón. «Eres un cabezón», le dijo. No creo que María Jesús pretendiera significar con el adjetivo que el macho alfa tuviera en su cabeza B muchas más Neuronas y menos aún que en su cerebro cupiera todo el Estado, como decían de Fraga. Tiene la Neurona perseguida por la Justicia, pero él, cabezón entre cabezones, está dispuesto a ir a las barricadas en coche oficial y flanqueado de piquetes con las tres o cuatro ideas atornilladas que le restan. «Sí, somos cabezones y nos votaron por eso», ha reconocido el líder podemita. Sinónimos: cabezón, cabezota, cabezudo. Gracias a María Jesús, al circo de tres pistas llegan los gigantes y cabezudos, le grito al televisor. A mí los gigantes nunca me importaron gran cosa, pero de mi infancia bilbaína recuerdo cómo me aterrorizaban los cabezudos, aquellos sádicos de cabeza grotesca y descomunal que nos perseguían a los chavales para sacudirnos con sus zambombas, vejigas de cerdo infladas o vergas. Los niños más atrevidos llevaban clavos para pinchar las vejigas en el momento del azote, divertirse y frustrar los ataques. Es conocido el vicio de Pablo Iglesias por los azotes y su afición a tocar la zambomba, pero no veo a ninguno de los gigantes del Gobierno muy dispuesto a pincharle la verga. Ni tan siquiera la otra Montero (Irene), que está deseando pinchar vergas (casi todas menos la de su Pablo) y lo que les cuelga para convertir la embestidora reza hispana en ganadería LGTBQ+, aprovechando las alarmas, el caos y el miedo. Leo en este periódico que, en caso de un nuevo confinamiento, a Macarena Olona (Vox) le placería darle alegría a su cuerpo mejor con Sánchez que con Casado. No creo que sea para pincharle nada, más bien deduzco que a la diputada le ha cautivado el detalle de los pantalones del presi pegaditos con velcro a la nalgada (Nemolato dixit). De ahí a la toalla enrollada en el mismísimo para marcar paquete estilo Tom Jones solo hay un paso. En cuanto lo diga Iván.