Ana Soria, pasante en el despacho de Baltasar Garzón

La joven, que estudia Derecho, tiene previsto trabajar con el juez este verano

Ana Soria luce el vestido de Zara que puede llevar tengas 20 o 50 años.
Ana Soria luce el vestido de Zara que puede llevar tengas 20 o 50 años.@anasoria.7

Que Ana Soria sea noticia por algo ajeno a Enrique Ponce es una sorpresa. Desde que comenzó su relación con el torero, lo único que ha salido a la luz de ella son imágenes junto a su novio: besos, bailes, mensajitos de amor en Instagram, paseos en barco... Un empache de romanticismo que dejaba siempre en un segundo plano sus asuntos profesionales –en el caso de él– y estudiantiles –y en el caso de ella. Con las corridas aplazadas por la pandemia y la vida universitaria de Ana aparcada por este arranque de amor, todo se resumía a sus encuentros.

Ella, de hecho, dejó su plaza en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, donde estudiaba, y trasladó el expediente a la de Almería, lo que hacía prever que retomaría sus estudios allí, aunque nadie parece tener constancia de su asistencia a clase. También se habló de que se podría haber matriculado en la Uned para así poder compatibilizar sus estudios con los viajes de Ponce. En cualquier caso, lo que parece ahora es que no se ha desvinculado en absoluto con sus planes de convertirse en abogada.

Según informa Paloma Barrientos en «Vanitatis», la joven, de 23 años, hará este verano una pasantía en el despacho de abogados de Baltasar Garzón. Según cita la periodista, ha sido el portal taurino Eurotoro el medio que ha dado la primicia: «Ana admira profundamente la labor de jurista de Baltasar Garzón y es muy posible que, para no interferir en las ferias y la preparación de Enrique Ponce, este verano ella se dedique a profundizar en el mundo del Derecho en el bufete de Garzón. De hecho, no descarta estudiar en su día la oposición a la Fiscalía, ya que se ha hecho muy amiga de Dolores Delgado, actual Fiscal General del Estado y novia de Baltasar Garzón».

Así las cosas, los planes para la pareja este verano nos dejarán menos imágenes juntos de lo habitual. Si Enrique consigue por fin torear –sería una magnífica señal–, viajará mucho y ella deberá permanecer en Madrid para cumplir con sus obligaciones como pasante de quien es su padrino de bautismo por la gran amistad que une al jurista con su padre.