La abuela nonagenaria de Iker Casillas sufrió una subida de tensión al enterarse de su separación

El futbolista mantuvo una larga conversación con ella el miércoles por la tarde para calmarla ya que estaba muy afectada por la noticia. Lo hizo delante de las cámaras que le aguardaban en la puerta del colegio de sus hijos, Martín y Lucas.

Nicasia, la abuela favorita de Casillas, está muy apenada por la ruptura de su matrimonio con Sara Carbonero
Nicasia, la abuela favorita de Casillas, está muy apenada por la ruptura de su matrimonio con Sara Carbonero FOTO: La Razón (Custom Credit)

La separación de Iker Casillas y Sara Carbonero ha supuesto un auténtico mazazo para su entorno más cercano y especialmente para Nicasia, su abuela nonagenaria, una de las personas más importantes en la vida del futbolista. Un amor mutuo e incondicional y del que el futbolista alardea en sus redes sociales con frecuencia.

La abuela de Iker Casillas se enteró, como la mayoría de los españoles, de la separación de su nieto por los medios de comunicación. A eso de las cinco de la tarde, el futbolista supo que la noticia le había causado un gran impacto y que estaba muy afectada. Por eso, muy preocupado por cómo podía afectarle los comentarios sobre una noticia que ya copaba todas las tertulias televisivas, no dudó en llamarla para tranquilizarla.

Todo ello ocurría ante las cámaras de las agencias que se habían desplazado hasta el colegio de Martín y Lucas, para conseguir unas palabras que confirmaran o desmintieran la información que llevaba en portada Lecturas. Por lo que hemos podido subir la separación de Iker y Sara provocó a su abuela una subida de tensión.

Durante todo el tiempo en que Iker estuvo a merced de los periodistas el futbolista, con gesto serio y preocupado, permaneció hablando con su abuela. La conversación con su adorada abuela, que ya tiene 92 años, le permitió esquivar las preguntas de los informadores a quiénes confesó “Estoy hablando con mi abuela” para evitar entablar cualquier tipo de conversación con ellos.

Aunque se desconoce qué le dijo Iker a su abuela sobre la situación que atravesaba el matrimonio que, en ese momento, aún no había decidido confirmar la separación, el futbolista consiguió tranquilizarla tras mantener una larga y cariñosa conversación telefónica con ella. La abuela de Casillas adora a Sara carbonero, tal y cómo hemos podido comprobar en las ocasiones en las que ha sido fotografiada con la pareja, motivo por el que esta separación le ha provocado una gran tristeza.

Su abuela Nica, su familiar más querido.

Iker mantiene un vínculo muy estrecho con Nicasia. Durante el confinamiento, el portero le envío varios mensajes a su abuela y estuvo continuamente pendiente de ella. El pasado mes de abril, en mitad del confinamiento, pidió responsabilidad junto a una imagen de ella: “Por ellos. Por nosotros. Por todos”, publicó en sus redes sociales.

En junio, cuando él todavía se encontraba en Oporto con Sara y sus dos hijos, subió una nueva foto de su abuela. A su lado, compartió un mensaje de ánimo: “¡Vamos, abuela Nica! ¡Ya queda menos para esos megabocadillos de salchichón con mortadela! ¡Y para darme mis 100 perrillas para chuches!”, escribió.

La última vez que el guardameta habló de ella fue en la presentación del documental Colgar las alas, en el que se recoge la historia del mítico futbolista y en el que participaron sus seres más cercanos, entre ellos, la propia Sara Carbonero. Durante la rueda de prensa, Iker volvió a tener un recuerdo emocionado hacia ella, reconociendo que una de las cosas más duras que ha vivido por culpa de la pandemia es no poder visitar a su abuela Nicasia, quien tiene más de 90 años.

“Sufro cuando no puedo ver a mi abuela después de tanto tiempo fuera de casa. Ahora no puedo ir a verla...Espero que esto sea algo pasajero y demos con una vacuna. Y poder ir a a ver a mi abuela todos los días”, dijo con lágrimas en los ojos.

Hace tres años, vivió un momento muy triste al despedir a su abuelo Mariano Fernández, que falleció a los 95 años. Iker y Sara viajaron desde Oporto al pueblo para estar en el último adiós de su abuelo y lo despidieron en la más estricta intimidad. Su abuela Nica tiene una casa en Móstoles y otra en Navalacruz, el pueblo abulense del que es originaria la familia de Casillas. Allí, el futbolista pasa parte del verano y junto a sus hijos, regresa siempre que puede para que disfruten de la vida rural y de la compañía de su bisabuela.