Robert De Niro trabaja para pagarse el divorcio

El botín conseguido determinará quién es el triunfador, si De Niro, acusado de maltratador y aficionado al alcohol y las drogas, o Hightower, señalada por la otra parte como una derrochadora

Robert De Niro y Grace Hightower
Robert De Niro y Grace Hightower FOTO: JACOVIDES-MOREAU / BESTIMAGE ©GTRESONLINE

El juez Matthew Cooper estuvo escuchando durante casi una hora cómo los abogados de Robert De Niro (77 años) y de su todavía esposa, Grace Hightower (67), se arrojaban cifras a la cara para afear la frivolidad y el dispendio con que los adversarios en este vergonzoso divorcio disfrutaban de la vida. Un «tú más» que hacía sumas con las facturas en joyas, ropa, vuelos privados, hoteles de lujo, coches e inversiones aciagas. «Por favor, basta —suplicó el juez—. Nada en todos estos gastos es normal. Para el 99,99 por ciento del mundo son cantidades extraordinarios hasta casi lo inimaginable. ¿Se dan cuenta de que saldrán de esto más ricos que casi cualquier otro ser humano de este planeta?».

Sí, lo saben, pero en esta guerra que ya dura tres años parece no haber lugar para el acuerdo. El botín conseguido determinará quién es el triunfador, si De Niro, acusado de maltratador y aficionado al alcohol y las drogas, o Hightower, señalada por la otra parte como una derrochadora.

Robert De Niro saliendo del juzgado por la custodia de su hija
Robert De Niro saliendo del juzgado por la custodia de su hija FOTO: Matthew McDermott Matthew McDermott

Según el diario «Daily Mail», que ha tenido acceso a las declaraciones, la letrada de De Niro expuso que incluso después de la separación efectiva de la pareja, en 2018, Hightower ha mantenido, de media, unos gastos con cargo al patrimonio común de 375.000 dólares mensuales, a los que añadir cuantiosos extras como 1.670.000 dólares que se dejó a lo largo de 2019 en una conocida joyería de Manhattan.

«¿Y? ¿Cuál es el problema?», vino a decir el abogado de la inculpada, que no encontraba motivos para que cambiara el estilo de vida que había gozado durante el matrimonio. De Niro tampoco lo ha hecho, aseguró: «Cuando va a almorzar el domingo a Connecticut, alquila un helicóptero. Y cuando vuela a ver a sus amigos en Florida, lo hace en un jet privado». De modo que la representación de Hightower propuso dejarse de comparar facturas e ir a lo sustancial: repartir a la mitad la fortuna, que ella estima en 500 millones de dólares, e ingresar un porcentaje de los beneficios que reporten las 35 empresas que posee el actor y las 38 películas que ha rodado desde que en 2004 renovaron sus votos, cuando ya llevaban siete años casados.

De Niro con su mujer Grace Hightower
De Niro con su mujer Grace Hightower

Carrera decadente

«¿Fortuna? ¿Qué fortuna?», se preguntó la abogada contraria. Y ante el juez Cooper la estrella de Hollywood mutó con sus palabras en pobre diablo que «debe aceptar todos los proyectos que se le presentan, sin dejar de trabajar seis días a las semana durante doce horas», para satisfacer los caprichos de esa insaciable mujer. Seguramente esa afirmación no le reporte ninguna ventaja procesal, pero le puede servir de coartada con la que justificar una carrera decadente.