Cinco novias para Almeida: de Tamara Falcó a Paloma Cuevas

Tras Ayuso, queda el alcalde. Entre las cualidades que debe reunir la elegida, la discreción. Absténganse caza fortunas

El alcalde hizo gala de su humor y retuiteó esta imagen el día que se supo que Ayuso tenía pareja
El alcalde hizo gala de su humor y retuiteó esta imagen el día que se supo que Ayuso tenía parejaLa Razón (Custom Credit)

Después de hacerse pública la identidad de la pareja de Ayuso, con un sobre de kétchup en la nevera, más algún yogur, huevos y cerveza, LA RAZÓN se ha puesto seria con la soltería del alcalde de Madrid. Nos llena de consuelo que aguante el asunto con más paciencia que el santo Job porque estamos a punto de iniciar una crónica en la que recrearemos el crucero que organizó en 1954 la Reina Federica, a bordo del Agamenón, con el fin de emparejar a los jóvenes casaderos de la realeza europea. Fue en aquella travesía de testas coronadas cuando Juan Carlos y Sofía cruzaron sus primeras miradas. Martínez-Almeida no tiene edad ya para ir besando ranas, por lo que LA RAZÓN se entrega al papel de oportuna madre casamentera que, desde los afectos más puros, tratará de zanjar de una vez el asunto del amor. Siempre tirando de esa ironía fina que él usa para responder cada vez que se le mortifica.

Madrileño. De 46 años, soltero y sin hijos. Abogado del Estado, alcalde de la capital de España. Intuitivo, inteligente, de carácter socarrón y con excelente planta. Con un perfil así, desde la aplicación Meetic, nos garantizan que su éxito estaría asegurado. ¿Por qué entonces sigue mocito a su edad? ¿Testarudez? ¿Alguna decepción irreparable? En el empeño contamos con la colaboración de una de las personas que más parejas de apellidos ilustres ha unido en España, Verónica Alcanda. Su profesión es «matchmaker», la versión renovada y actual del oficio de casamentera, y se presta con gusto a zarpar en esta imaginaria travesía en busca del amor. Su primera advertencia va en serio: Absténganse madres interesadas, caza fortunas y chismosos.

Antes de iniciar la selección de postulantes, algo que en esta ocasión Alcanda prefiere dejar en nuestras manos, ofrece un sabio consejo: discreción. Precisamente, «por el cargo que ostenta, podríamos deducir que su problema es la escasez de tiempo y la dificultad para mantener privacidad y confidencialidad. O incluso no saber la verdadera intención de las personas que se le acercan», asegura. Avanza también que cualquiera de las candidatas «tendría que tener en cuenta el nivel social y la exposición mediática a la que se vería expuesta». ¿Cómo imaginaría ella a la futura esposa del alcalde? «Segura, con un alto nivel de educación, femenina, elegante, comprometida, discreta, exquisita en las formas, conciliadora, pero también divertida».

Con estas credenciales y sabiendo que, como ya dijo la novelista Gertrudis Gómez de Avellaneda, «los maridos escasean más que los sastres de conciencia», la búsqueda no parece complicada. «Divertida y con sentido del humor», pidió también el propio Almeida. El primer nombre asoma espontáneo. Tamara Falcó. Ahora que su relación con Íñigo Onieva parece flojear, nos permitimos anotar el nombre de la marquesa de Griñón en el carné de baile del alcalde. Tiene 39 años, es elegante, educada e, igual que él, religiosa. Además, contaría con la bendición de Isabel Preysler, a quien ha visitado en alguna ocasión. Falcó ha confesado su devoción por él: «Hiperinteligente, muy formado y con un gran sentido del humor (…). Se le ve íntegro».

Alcanda nos advierte de que no siempre la persona que uno cree perfecta es la idónea para compartir la vida. «Es importante identificar patrones de conducta o perfiles que debemos evitar para no caer en el mismo error». Por eso, en sus sugerencias aporta mujeres de perfil tan dispar como el de la actriz Emily Clarke, por su frescura, simpatía, tesón, personalidad polifacética y valores férreos, y el de Kate Middleton, por su discreción, elegancia, saber estar, compromiso y cercanía». Al escuchar esto último, Cupido apunta directo a Ana Bono y a Paloma Cuevas, dos iconos de todas estas cualidades que podrían tener el corazón libre y en excelente condición para una propuesta tan sugestiva.

El entorno político, tan dado al salseo, no ofrece demasiado recorrido. Como buen seductor, Almeida atiende adulador cuando se le pregunta por sus flirteos con alguna política. «Es divertida, atractiva y simpática», dejó caer sobre Esther Ruiz dando paso a esas conjeturas que tanto le divierten. Lo de Bea Fanjul también quedó en habladurías y cruces de notas en redes. Es solo una ilusión, pero podría postularse la concejala Andrea Levy. Igual que ocurre con Villacís o Ayuso, transmiten muy buena sintonía y con un escenario como el de Agamenón y una pista de baile, no sería un mal paso para el enamoramiento.

Animados por aquellos días de cortejos y fiestas de presentación en el mercado matrimonial, nuestros ojos se detienen en la última boda que ha celebrado la Casa de Alba. El apellido de la novia, Belén Corsini, nos lleva a su prima Laura, una joven de 31 años que ha convertido su firma de moda, Bimani, en un referente de elegancia femenina. Empezó con 22 años y ha trabajado muy duro. Se define como una mujer fuerte y con las ideas claras, transparente y positiva. Pertenece a una gran familia de empresarios del ladrillo y lleva el 13 tatuado en su piel. Tanta solera emparentaría bien con el alcalde, un hombre también con mucho pedigrí. Está por ver si ella pasaría por alto el imperturbable estilo clásico del alcalde.