Carlota Corredera, ¿Torquemada en el nombre de Rocío?

El último expulsado de Sálvame ha sido Antonio Montero que lleva una semana sin ser convocado a plató. El resto de tertulianos ha sufrido una extraña metamorfosis y se han reconvertido en “Carraquistas “para evitar el camino del destierro.

Carlota Corredera
Carlota Corredera FOTO: Telecinco

A lo largo de los cerca de 12 años de emisión de Sálvame Diario se han vivido todo tipo de despidos, ceses voluntarios, abandonos de plató y expulsiones disciplinarias de invitados y colaboradores del programa. La tensión que se genera entre los contertulios y, entre éstos y los presentadores, han dado lugar a situaciones poco convencionales en un plató de televisión: broncas, gritos, insultos y amenazas que, lejos de evitarse o esconderse, han convertido al espacio en el máximo exponente de la telerrealidad.

El programa nació en 2009 como un late night que se emitía tras las galas de Supervivientes para comentar el reality. Así nació, un mes más tarde, Sálvame diario. Después de casi 3.000 emisiones han pasado por el programa un centenar de caras conocidas para ocupar una de las codiciadas sillas fijas del programa. Pero, a excepción de Jorge Javier Vázquez, Lydia Lozano, Kiko Matamoros y Kiko Hernández, pocos de sus tertulianos han soportado el desgaste emocional que supone formar parte de este equipo.

Abandonos, ceses voluntarios, despidos, vetos y puertas giratorias

El éxito del formato ha convertido a la mayoría de sus tertulianos en personajes. Trabajar en Sálvame implica posicionarse sobre las miserias ajenas y también, exponer las propias. Hay que tener una coraza especial para poder soportar los inevitables envites de los compañeros del programa y estar dispuesto a participar del juego. En esta ruleta rusa mediática, en la que se gana popularidad y se pierde intimidad, son muchos los cadáveres que se han quedado bajo la luz de sus focos.

Antonio Montero y Carlota Corredera
Antonio Montero y Carlota Corredera FOTO: Telecinco

Abandonos temporales y definitivos, despidos en directo o diferido, ceses de la convivencia entre directores y colaboradores, vetos de presentadores o de los pesos pesados del espacio, marcan la presencia o no en la pizarra dónde figuran los colaboradores que asistirán esa semana al programa. El encaje de bolillos que realizan los productores y directores del programa para elaborar la lista de convocados implica valorar el plantel de colaboradores en función de criterios de disponibilidad, interés, contenidos tratados en el espacio y días que se han comprometido a cumplir por contrato.

Carlota Corredera, una censora en nombre del feminismo.

Desde hace una semana el nombre de Antonio Montero no está rotulado en la pizarra que preside la redacción de Sálvame Diario. Ni está, ni de momento, se espera que esté. La negativa de Carlota Corredera a compartir plató con el fotógrafo madrileño ha dejado en stand by su posible reincorporación. Ahora que Jorge Javier Vázquez está al frente de Supervivientes y ha regresado al teatro, Carlota y Paz toman las riendas del cortijo. La presentadora gallega ha cogido peso frente a Paz Padilla como sustituta de Jorge en el programa vespertino diario, en parte, gracias al éxito que ha tenido al frente de la docu serie que lo ha cambiado todo en Telecinco y que ha acabado con la libertad de opinión de la que hacían gala los programas que produce La Fábrica de la Tele.

Journalist Carlota Corredera at the presentation of "Hablemos de nosotras" book, in Madrid.
Journalist Carlota Corredera at the presentation of "Hablemos de nosotras" book, in Madrid. FOTO: Victor J Blanco GTRES

La espontaneidad y pluralidad que eran la seña de identidad del formato de las tardes de Telecinco en el que, a excepción de los vídeos, entrevistas o conexiones que marca la escaleta de contenidos o el guión de pasos a vídeos o publicidad, no hay más consignas o directrices, se ha esfumado. Y aunque parece que nada ha cambiado y los directores apenas dan órdenes por el pinganillo al conductor y a un par de colaboradores, un manto de censura se ha extendido por el plató.

¿Tertulianos o cortesanos?

En las broncas que forman parte del espectáculo, producto de los encendidos debates o de las filias o fobias de sus protagonistas, pocos miden sus palabras más allá de contenerse en los horarios protegidos del Sálvame Naranja, con el fin de evitar las multas de la CNMC al vocabulario inapropiados o comportamientos denigrantes en televisión. La última sanción de este organismo ha supuesto a Telecinco desembolsar más de un millón de euros por vulnerar el horario infantil protegido. Ahora, a raíz de la emisión de “Rocío, contar la verdad para seguir viva”, los colaboradores temen más a Carlota Corredera que a los jueces a la hora de abrir la boca sobre Rocío Carrasco.

Antonio David se defiende de sus compañeros en "Sálvame"
Antonio David se defiende de sus compañeros en "Sálvame" FOTO: Telecinco

En un momento en el que se reviste de “micromachismo” cualquier opinión a contracorriente de las consignas lanzadas para proteger a Rocío Carrasco y el formato revelación de la productora, los tertulianos se han convertido en cortesanos y los presentadores en censores. El veto a los disidentes y la auto censura se ha implantado en plató desde que Carlota Corredera ha tomado las riendas del programa y, el derecho a la información o a la libertad de expresión, al que han aludido tantas veces para evitar ser condenados en los tribunales, brilla por su ausencia. Como dice Carmen Lomana, Corredera es la nueva Torquemada.