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Charlene de Mónaco, sola en su larga enfermedad

El padre de la princesa ha revelado que no pudo estar con ella en Sudáfrica

Charlene de Mónaco
Charlene de Mónaco FOTO: Dominique Jacovides / Bestimage GTRES

Tras pasar casi diez meses en su Sudáfrica natal, Charlene de Mónaco por fin regresó al principado hace unas dos semanas, aunque no lo hizo para reunirse con su familia. Las pocas informaciones que llegan desde el palacio de los Grimaldi apuntan a que la exnadadora olímpica se encuentra ingresada en un prestigioso centro especializado en tratar la salud mental, y teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, a nadie debería extrañarle que así fuera. La princesa ha pasado por una época muy complicada en lo que a su salud se refiere, a raíz de una infección otorrinolaringóloga que se le desarrolló tras llevar a cabo un implante dental, según las versiones oficiales que envían desde la corona monegasca.

Y se trata de versiones muy escuetas y poco claras que han dado lugar a todo tipo de elucubraciones. La casa de Mónaco se ha mostrado de lo más hermética en lo relativo a esta situación, pero el silencio ha sido roto recientemente por el padre de Charlene de Mónaco, Michael Kenneth Wittstock. En una entrevista con el medio sudafricano «You», el suegro del príncipe Alberto no solo ha confirmado los problemas de salud de su hija, sino que ha revelado que apenas pudo estar a su lado cuando permaneció ingresada en su país de origen. La pandemia de coronavirus y las todavía vigentes restricciones sanitarias la llevaron a pasar por este proceso prácticamente sola. «A nuestra edad hay que tener mucho cuidado. Tampoco quería contagiarla porque se había sometido a muchos procedimientos médicos y era muy vulnerable», explica el abuelo de Gabriela y Jaime.

Se desmota así la versión anteriormente difundida de que Charlene de Mónaco había recibido el apoyo físico de sus padres durante su larga estancia en Sudáfrica. Los medios monegascos apuntan a una convalecencia solitaria que habría llenado de pena a la princesa, a pesar de que el contacto telefónico sí ha sido frecuente entre la exnadadora, su exmarido y sus hijos. Eso sí, Wittstock insiste en la fortaleza de su hija y está completamente seguro de que tarde o temprano logrará salir adelante: «Superará esto y saldrá mucho más fuerte. Mi hija solía nadar 20 kilómetros al día, conociendo su forma de entrenar, sé que es muy dura».

Charlene de Mónaco
Charlene de Mónaco FOTO: Fotogramma / MEGA GTRES

Unas declaraciones que recuerdan a las que en su día compartió el príncipe Alberto, poco antes de pedir «respeto» a la Prensa ante el complicado momento que atravesaba su mujer. Fue la primera vez que la casa de Mónaco confirmó que el largo periodo de convalecencia de Charlene había pasado factura a su salud mental. «Está mejor, pero todavía necesita descanso y paz. Hay fatiga, no solo física, que solo se puede tratar con un periodo de descanso y seguimiento», señaló el jefe del microestado europeo.

¿Intervención estética?

Como se ha comentado anteriormente, la versión oficial difundida por la corona de Mónaco señala que las complicaciones derivadas de un implante dental motivaron la odisea por la que Charlene ha pasado. Los titulares no hablan de un asunto baladí y se llega a asegurar que se temió por la vida de la princesa. «Es injusto que se la presente con algún tipo de problema mental o emocional. No sabemos por qué Palacio le resta importancia al hecho de que casi muere en Sudáfrica», publica «Page Six», apoyándose en la versión compartida por amigos y cercanos al matrimonio real.

Sin embargo, ahora se baraja la posibilidad de que la princesa se hubiera sometido a una intervención estética, una versión de la que Pilar Eyre se ha hecho eco en la revista «Lecturas». La periodista informa de que Charlene habría quedado con el rostro «desfigurado» tras pasar por quirófano para mejorar su imagen, y que desde entonces no levanta cabeza.

Sean o no de índole estética, lo único claro es que el elevado número de operaciones al que Charlene se ha sometido ha hecho mella en su estado anímico.