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Carlos III, su primer Domingo de Recuerdo

La Familia Real británica ha acompañado al hijo de la reina Isabel II en este día tan emotivo como rey

C arlos III protagonizó ayer uno de los momentos más emotivos de su reinado al presidir, por primera vez como jefe de Estado, el llamado Domingo del Recuerdo con el que se homenajea a los soldados caídos en los distintos conflictos armados. Para su madre, Isabel II, fallecida el pasado mes de septiembre a los 96 años, era uno de los días más importantes de todo el año, por lo que su memoria estuvo muy presente. Cabe recordar, que la reina vivió en primera persona la Segunda Guerra Mundial y se unió al Servicio Territorial Auxiliar, donde conducía ambulancias para transportar a heridos.

En sus siete décadas de reinado, solo se perdió la ceremonia en siete ocasiones: cuatro de ellas al estar de visita en el extranjero, dos por estar en avanzado estado de embarazo y, la última, el año pasado, por unos problemas de salud que le hacían estar cada vez más ausente de la agenda pública.

Desde que Isabel II cumplió los 91 años, era su primogénito quien se encargaba de realizar la ofrenda floral ante el Cenotafio de Whitehall, en pleno corazón de Londres, mientras ella observaba todo desde el balcón presidencial.

Pero ayer Carlos III, con uniforme de mariscal de campo, depositaba ayer la emblemática corona de amapolas convertido, por primera vez, en jefe de Estado y de las fuerzas armadas. El símbolo floral, cuyo diseño también rinde tributo a su abuelo, el rey Jorge VI, y a su madre, leía: «En recuerdo de muertes gloriosas». Durante todo el acto estuvo en compañía del príncipe Guillermo, primero ahora en la línea de sucesión.

La reina Camilla y Kate Middleton
La reina Camilla y Kate MiddletonChris JacksonAgencia AP

A las 11.00 GMT, marcando el fin de la I Guerra Mundial, con un cañonazo disparado desde Horse Parade, sede de la guardia real montada a caballo, las campanas del Big Ben -que habían permanecido en silencio durante tres años por las obras de restauración- sonaron once veces, aumentado si cabe la emoción del momento en un Reino Unido en plena transición. En todas las naciones que componen el país, se escuchó el himno «Good Save the King» (Dios salve al rey).

Simbolizando el inicio de la nuera era Carolina, en el balcón presidencia del ministerio de Exteriores estaban Camilla, convertida ahora en reina consorte, y Kate, la nueva princesa de Gales, elegantísima con un abrigo de hombreras y una gran pamela, de riguroso negro.También acudieron los hermanos de Carlos III, la princesa Ana y el príncipe Eduardo. Pero no hubo ni rastro del príncipe Andrés.

Por su parte, entre la representación gubernamental, Rishi Sunak asistía -junto a su mujer- por primera vez. Todos los ex primeros ministros aún vivos acudieron, desde John Major hasta Liz Truss, pasando por Boris Johnson.

Miles de ciudadanos salieron a las calle en este día tan significativo para su historia, en el que unos 10.000 veteranos desfilaron representando a sus respectivas compañías.

Entre los distintos actos, el sábado por la noche también se celebró un concierto -presidido por la Familia Real- en el Royal Albert Hall de Londres, en el que se rememoró el gran legado de Isabel II. Kate hizo su particular guiño a la abuela de su esposo a través de los accesorios, ya que utilizó unos pendientes de diamantes y perlas de Bahrein y una gargantilla de perlas japonesas que pertenecían a la reina. El collar es una de las piezas más míticas del joyero real porque la princesa Diana también lo lució en un banquete de Estado en los Países Bajos en 1982.