
Gales
La princesa Haya de Jordania reaparece en público tras su tormentoso divorcio del emir de Dubái
La hermana del rey Abdalá acude a un prestigioso torneo ecuestre en Reino Unido junto a su hija Jalila, de 17 años, que deslumbra en su primera gran aparición pública

La discreción ha sido, en los últimos años, el sello de la princesa Haya de Jordania. Tras su sonado y millonario divorcio del emir de Dubái, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, la hija del recordado rey Hussein se refugió en Londres, lejos de los focos y de los titulares que acapararon su fuga y posterior batalla judicial. Ahora, la princesa ha reaparecido en público en un escenario que le resulta profundamente familiar: el mundo de la equitación, su gran pasión.
El reencuentro con los flashes ha tenido lugar en el Festival Ecuestre Internacional de Verano Chepstow, en Gales, donde Haya acudió acompañada de su hija, la jequesa Jalila, que en diciembre cumplirá la mayoría de edad. Madre e hija presidieron la entrega del trofeo rey Hussein, instituido en 1994 en honor al monarca hachemita, un gesto cargado de simbolismo que unió pasado y presente de la dinastía jordana.
La equitación, su gran pasión
Con gesto sereno y una elegancia sobria, la princesa entregó junto a Jalila el premio a la jinete Jessica Burke, vencedora del Gran Prix Ecuestre Surfaces con su caballo African Affair. La complicidad entre ambas fue evidente: sonrieron, conversaron y, por primera vez en mucho tiempo, se mostraron públicamente unidas, dejando atrás la imagen de hermetismo que había marcado sus últimos años.

La aparición de Jalila no pasó desapercibida. Alta, estilizada, con una larga melena castaña y un porte que recuerda tanto a su madre como a su abuelo, la joven se perfila como una figura con entidad propia. Con apenas 17 años ya supera en estatura a la princesa Haya y ha heredado de ella el amor por los caballos. Su irrupción en el evento supuso toda una presentación en sociedad: sobria, elegante y con un estilo discreto pero refinado, la hija del emir proyecta una imagen de madurez prematura.
El contraste con los años más oscuros de su historia reciente no podría ser mayor. En 2019, Haya huyó de Dubái con Jalila y su hermano menor, Zayed, en busca de protección en Reino Unido. Lo que siguió fue una de las batallas legales más mediáticas de la realeza contemporánea. En diciembre de 2021, el Tribunal Superior británico dictaminó el divorcio, estableciendo para Haya la compensación financiera más elevada jamás otorgada en un proceso de este tipo: 650 millones de euros. La sentencia reconoció que "la mayor amenaza para la princesa era el propio jeque", un veredicto que avaló el temor por su seguridad y la de sus hijos.
Hoy, con el paso del tiempo y la distancia, la princesa Haya parece haber encontrado una cierta calma. Su reaparición junto a Jalila en un entorno ecuestre —ese universo que siempre fue su refugio— es mucho más que un acto social: es una declaración de resiliencia, de legado y de continuidad.
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