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Britney Spears, al fin “liberada”

Jamie, el padre de la cantante, ha pedido a un tribunal que interrumpa definitivamente la tutela de su hija

Britney Spears
Britney Spears FOTO: Matt Sayles AP

«Victoria absoluta». Así ha definido Mathew Rosengart, el abogado de Britney, la decisión de su progenitor. Jamie Spears solicitó el pasado martes al Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles el fin de la tutela de su hija, un polémico mecanismo legal para personas gravemente incapacitadas y gracias al cual él ha controlado las finanzas y la vida de la cantante desde 2008. Rosengart también ha señalado que esta decisión es una reivindicación para Britney: «Habiendo sido expuesta la mala conducta de Jamie Spears y su plan de mantener a su hija como rehén en un último intento por obtener un acuerdo multimillonario, se ha rendido de manera efectiva. Pero se equivoca si cree que no va a rendir cuentas, nuestra investigación sobre su mala gestión financiera continuará», añade.

Jamie Spears ya anunció el pasado 12 de agosto su intención de abandonar la tutela que lleva ejerciendo desde hace trece años, pero dejándola en manos de otra persona, aunque en ningún momento aclaró cuándo se produciría esa transición. El padre de la artista había recibido infinidad de críticas por parte de los fans de la «princesa del pop», que llegaron a crear el movimiento «Free Britney» (Libertad para Britney), un clamor que tomó impulso este año tras el estreno del documental realizado por el diario «The New York Times» y titulado «Framing Britney Spears».

Lynne Spears, la madre de la famosa cantante, también se sumó a las voces que pedían «liberarla» de la tutela legal. «Es capaz de cuidar de sí misma», señalaba; sin embargo, muchos seguidores de la artista la acusan también de haber sido cómplice de la situación y de no haber defendido antes a su hija.

En el mes de junio, la cantante calificó de «abusiva» la tutela legal de su progenitor. En una declaración telefónica ante la corte, la joven de 39 años suplicó entonces que la dejasen recuperar su vida y denunció que, aunque le gustaría tener otro bebé, sus tutores no la dejaban ir al médico para quitarse el DIU (dispositivo intrauterino) que tiene insertado. Aunque pidió al tribunal que apartara a su padre como tutor legal, hasta ahora no había solicitado formalmente el fin de la tutela, que desde 2019 está dividida en dos, con la parte financiera en manos de Jamie Spears y el aspecto personal en las de la abogada Jodi Montgomery. La decisión queda ahora en manos de la jueza Brenda Penny, que supervisa el caso y quien tendrá que aprobar o denegar la medida durante los próximos días.

Jamie Spears y Britney Spears
Jamie Spears y Britney Spears AP

«Como el señor Spears ha dicho una y otra vez, lo único que quiere es lo mejor para su hija. Si ella quiere poner fin a la tutela y cree que puede manejar su propia vida, el señor Spears cree que debería tener esa oportunidad», señala Vivian Lee Thoreen, abogada del padre. En un nuevo documento presentado el pasado martes ante la Corte Superior de Los Ángeles, que lleva el caso, Thoreen argumentó que «podría ser que ya no existan motivos para establecer una tutela».

En principio, temporal

El padre de Britney se hizo cargo de su vida personal y de sus finanzas en 2008, después de una etapa de comportamiento muy extraño por parte de la cantante. Una medida que en principio se tomó de manera temporal, pero que se ha mantenido en el tiempo; mientras, la artista seguía actuando, publicando discos y protagonizado un espectáculo millonario en Las Vegas entre 2013 y 2017, pero varias veces en contra de su propia voluntad. «Solamente quiero recuperar mi vida», repite Spears. «Han pasado trece años y es suficiente. Es demasiado tiempo sin poder ser dueña de mi dinero, es mi deseo y mi sueño que esta pesadilla termine».

Desde que Mathew Rosengart fue contratado como abogado de Britney el pasado mes de julio, la cantante ha ido ganando demanda tras demanda hasta poner en evidencia a su padre. La renuncia ahora de Jamie Spears demuestra que cada vez está más cerca el día en el que la artista recupere por fin su total independencia.