El duro aprendizaje de Leonor: la próxima sorpresa, en euskera

La heredera al trono sorprendió a todos con su dominio del catalán que está estudiando desde hace dos años, como el resto de las lenguas cooficiales. Además, aprende inglés, francés, chino y árabe.

  • La Princesa Leonor, sonriente en uno de los actos que protagonizó en su visita a Barcelona. Foto: europa Press
    La Princesa Leonor, sonriente en uno de los actos que protagonizó en su visita a Barcelona. Foto: europa Press
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Madrid.

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09 de noviembre de 2019. 16:53h

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Carmen Enríquez Madrid. 9/11/2019

Cuando la Princesa Leonor y su hermana Sofía regresan a su residencia dentro del recinto del Monte de El Pardo cada tarde de lunes a viernes saben que sus tareas no han terminado. Su educación no acaba al cruzar la puerta de salida del colegio de Los Rosales, ya que dentro de su hogar les aguardan otros quehaceres ineludibles que tienen que afrontar por el hecho de ser las hijas de los Reyes. Entre esos otros deberes, programados por sus padres, hay uno en el que Don Felipe y Doña Letizia han hecho especial hincapié: el aprendizaje del catalán, euskera y gallego, las otras lenguas oficiales del Estado español. En la dura tarea de aprender a hablar con fluidez el idioma que usan los ciudadanos de esas zonas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía no llevan demasiado tiempo, tal y como apuntan personas cercanas, sino que es cosa de hace tan solo un par de años. Con las clases que llevan dando las dos hermanas, los Reyes han querido que a sus hijas no se les reproche lo que sí se le ha afeado a veces a Don Felipe y a otros miembros de la Familia Real: su desinterés por aprender a fondo las lenguas cooficiales que se usan en España. Y, además, tal y como dijo la propia Leonor en su discurso, el aprendizaje no se ha limitado solo a la lengua, sino que también se les han hecho aprender «moltes coses de la història i la cultura catalanes», una frase que da a entender que las clases que reciben no se limitan solo al idioma y se extienden a la historia, la cultura, la geografía y las peculiaridades de cada una de esas comunidades.

Sea como sea, la realidad es que la Princesa de Asturias asombró a los mil quinientos asistentes que la oyeron en vivo y en directo en el Palacio de Congresos de Barcelona y a los cientos de miles de personas que siguieron el acto por televisión. Su espontaneidad, la sonrisa imborrable que transmitía su emoción y la alegría que sentía en esos momentos, además de la buena dicción en cada una de las cuatro lenguas que usó –el castellano, el catalán, el inglés y el árabe–, denotaron su interés por hacer llegar de forma directa su mensaje a los premiados de esta edición. Leonor demostró que estos años de infancia han servido para que las enseñanzas que ha recibido tanto en su casa como en el colegio al que asiste (en el que los alumnos reciben lecciones de dramatización y aprenden a hablar en público) no solo no cayeron en saco roto, sino que han sido de gran provecho para su función de heredera de la Corona. Y, como curiosidad, personas que están cerca de la Princesa añaden que si nos impactó la pronunciación genuina de Leonor en catalán y las pausas que hizo para mirar directamente al público mientras la aplaudían con entusiasmo, tendrán que esperar para verla y escucharla hablar en euskera.

Protagonista total

Los Reyes habían apostado fuerte en los dos importantes actos programados para este turbulento otoño. En ambos, la Heredera de la Corona iba a convertirse en la protagonista total. El primero fue en la capital de Asturias, una región cuyo nombre va unido de forma intrínseca a ella y cuya ciudadanía se identifica desde hace años con la presencia de la Familia Real en el Principado cada mes de octubre. El segundo, en Barcelona en vez de en Gerona, al negarse la alcaldesa y otras autoridades de la ciudad a ceder el espacio para celebrar el décimo aniversario de la Fundación Princesa de Gerona. La primogénita de los Reyes sabía perfectamente que en la capital catalana se iba a encontrar con un ambiente hostil, muy distinto al de Oviedo. Se lo habían explicado sus padres a ella y a su hermana, al tiempo que les expusieron las razones para no renunciar a esa visita prevista desde hacía meses. Leonor era consciente de que, a pesar de la agresividad de los independentistas que mostraron su disconformidad con la presencia de la Familia Real, era necesario que la visita no se suspendiera. Habría sido renunciar a estar presentes en una Comunidad histórica de España por temor a la reacción de una parte de la sociedad catalana. Una cobardía, en definitiva.

Una vez pasados los hechos, la realidad ha demostrado que los Reyes y sus hijas dieron una lección de firmeza al mantener su presencia en esos actos. La visita, a pesar de todos los pesares y del interés por que todo naufragara por parte de los separatistas, se puede anotar como un gran acierto. Un éxito, en buena parte, de una joven princesa de 14 años recién cumplidos cuya sonrisa permanente reflejaba la emoción y alegría que sentía por dentro. Se le agradeció su presencia con largas salvas de aplausos que premiaban así su buen hacer. Su templanza provocó que incluso el Rey le dijera a su hija que había dejado el listón muy alto, algo que corroboró todo el tiempo la cara de orgullo materno de Doña Letizia por la brillante actuación de su hija, de la cual, hay que reconocérselo, ella ha sido en buena parte responsable. El despegue de la trayectoria de la Princesa de Asturias y Gerona es ya imparable. Eso no significa que vaya a dejar de ir al colegio cada día y de cumplir con sus obligaciones escolares, tal y como ha hecho hasta ahora con unos resultados sobresalientes. Pero sí que, de vez en cuando, la joven tendrá que atender sus obligaciones como miembro de la institución monárquica, un papel para el que ya ha demostrado estar suficientemente preparada. Lo desempeña con gran ilusión y alegría bajo la imprescindible mirada de su hermana Sofía y el apoyo incondicio

nal de sus padres.

Educación militar

En los próximos años, habrá que ver si las pautas que se siguieron para la formación de su padre, el entonces Príncipe de Asturias, sirven para su hija Leonor o habrá que adaptar algunas de ellas a los tiempos actuales. Es previsible que dentro de tres o cuatro años, la Heredera de la Corona vaya a estudiar un curso completo a un colegio en el extranjero. Su padre lo hizo cuando se desplazó a Canadá en 1984 para finalizar COU en régimen de internado en un prestigioso colegio privado. También entra dentro de lo lógico que estudie una carrera universitaria, aunque se ha dejado para más adelante decidir si podrá decantarse por alguna carrera que le atraiga vocacionalmente o se decidirá el camino que se considere más apropiado a su papel de futura reina. Y lo que habrá que analizar más a fondo en un futuro no muy lejano es qué tipo de formación militar deberá recibir como futura jefa de las Fuerzas Armadas. Su padre dedicó tres años a su educación castrense, uno en cada academia de los distintos cuerpos del Ejército. Bien es verdad que eso sucedió en la década de los ochenta, cuando en España todavía era obligatorio el servicio militar. Eso ya no existe, así que habrá que buscar fórmulas nuevas para que la Corona se adapte a la situación futura.

El Rey Felipe felicita a su hija tras su discurso
- El Rey Felipe felicita a su hija tras su discurso

LOS SIETE IDIOMAS QUE HABLA LA PRINCESA

Desde que la Princesa Leonor empezó a ir al colegio, el mismo en el que estudió su padre, inició las clases de chino mandarín que ofrece el centro como materia extraescolar. Y siguió su aprendizaje del inglés en las aulas que imparte a sus alumnos. La metodología es la siguiente: aprenden primero a hablarlo, sin apoyo de libros, hasta que pasan a cuarto de Primaria. Además, tanto Leonor como Sofía han crecido con una profesora nativa en casa que ha hecho que las hijas de los Reyes sean prácticamente bilingües. Actualmente, también estudian francés en el colegio como segundo idioma extranjero, unas clases que empezaron cuando llegaron a quinto de Primaria. Desde el principio, la Princesa y la Infanta se han acostumbrado a leer libros en inglés, como los de la saga de Harry Potter, algunos de cuyos ejemplares no son precisamente fáciles de comprender en la lengua original. Lo que ha sido una revelación ha sido oír a Leonor hablar árabe en Barcelona. Según fuentes solventes, tanto Leonor como su hermana llevan más de cinco años aprendiendo esa lengua, cuya primera dificultad es el alfabeto, y que, además, se lee y escribe de derecha a izquierda.

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