Elisabeth Reyes adelgaza gracias a su novio futbolista

Las modelos María José Suárez, Marisa Jara, Laura Sánchez, Estefanía Luyk y Elisabeth Reyes, durante el desfile en Gabana

Todo pretendía ser un desfile para animar Gabana, la que antaño fuera una bulliciosa y gran discoteca gay, posteriormente reconvertida en el tablado Zambra donde Gina Lollobrigida intentó ligarse al entonces jovencito Antonio Canales. El bailarín le dio un portazo que presenciaron Lola Flores, Nati Mistral y Curro Romero, quienes iban como espectadores del «show» de los hermanos Reyes y Joaquín Cortés. Un sitio emblemático de la noche madrileña donde José María Aznar Jr. y Julio José Iglesias encontraron el amor y despidieron su soltería.

Para avivar la popularidad de Gabana recurrieron a la moda flamenca que, recientemente, provocó una discusión entre Raquel Revuelta, quien desde hace 19 años organiza en Sevilla un auténtico y prestigioso desfile sin competencia, y Laura Sánchez, que aprovechó de esta forma para presentarse socialmente. En el evento pudimos ver a Cayetano Carral y Héctor Dona; a una seria María José Suárez, quién paseó propuestas desaprovechadas de tres diseñadores distintos; a la risueña Elisabeth Reyes con unos kilos menos de trabajar con su novio, el jugador del Málaga, Sergio Sánchez, en la mudanza a su nuevo chalet. Marisa Jara cerró la pasarela, aunque destacó menos tras echarme un bufido por descubrir lo de su ruptura matrimonial y me dijo: «Sólo ha sido una crisis, ¡entérate!». Aunque la noticia me la certificó con todo lujo de detalles el primo de su «marido» y hasta ahora también su representante, un chico alto de ojos verdes comunes a toda la familia. La sevillana quiso fulminarme y yo hice por perderme entre una concentración de mal gusto que comparé con las marcas fieles de Raquel en estas décadas de sembrar arte, no tienen nada que ver. A veces me venían a la mente los volantes flotantes del inolvidable Justo Salao, que aligeraba a Rocío Jurado y hacía angelical a Isabel Pantoja.

Lo que vi, o más bien padecí, fue abundancia de propuestas tristes en color carne, sin lunares, ni rayas, ni volantes, ni tiras bordadas, y eso que dan mucho de sí. O, por el contrario, un exceso de volantes que nada tienen que ver con los que utilizó Víctor Ullate en sus pocos ballets flamencos. Por su parte, los diseñadores Pepa Garrido, Amparo Macía y José Luis Zambonino tendrán que aprender de los mantones de Ángeles Espinar, de Pilar Vera, de Rosalía Zahíno –quién desfilará en París muy pronto–, de Juana Martín o, la recién incorporada Rocío Peralta, que moderniza sin adulterar y burla, sin desmerecer, unos trajes que marcan aire, ritmo y garbo tanto en feria como para Semana Santa.