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Paloma Cuevas y Enrique Ponce se deshacen del último vestigio de su amor

Se trata de una de las decisiones a las que han llegado a la hora de firmar su divorcio

Enrique Ponce y Paloma Cuevas
Enrique Ponce y Paloma Cuevas

Aunque ya ha pasado más de un año desde que Paloma Cuevas y Enrique Ponce anunciaron que su relación había terminado tras más de 25 años juntos, no ha sido hasta este verano cuando por fin hicieron oficial la ruptura y firmaron los papeles del divorcio. Aunque en un principio el círculo íntimo de la ya expareja aseguró que el procedimiento se llevaría a cabo de forma amistosa y de mutuo acuerdo, más tarde se conoció que las razones que motivaron esta demora apuntaban a ciertas discrepancias que surgieron entre ellos a la hora de concluir las condiciones de su separación.

Firmados los documentos del divorcio, parece que las aguas han vuelto a su cauce y Paloma cuevas y Enrique Ponce volverán a verse las caras en la primera comunión de su hija, empañada por la polémica que circula en torno a la presencia o no de Ana Soria, la pareja del torero; y que se celebrará próximamente en la finca de La Cetrina, el que hasta hace poco había sido su hogar familiar. Esta sería la última celebración del clan que tendrá lugar en ese vasto territorio, y es que según ha deslizado Diego Arrabal en ‘Viva la vida’, la propiedad lleva en venta desde hace cerca de cuatro meses.

Marisa Martín Blázquez ha ampliado esta información y ha revelado que fue la finca “el principal motivo de mayor fricción” entre Paloma Cuevas y Enrique Ponce de cara a firmar los papeles del divorcio. Finalmente, ha decidido vender La Cetrina con mucha pena en el corazón, porque “los dos han puesto ganas, ilusión y empeño en la casa. Especialmente Paloma. Ella se ha dedicado a la finca en cuerpo y alma”, añade la periodista.

Paloma Cuevas, Enrique Ponce y su hija FOTO: GSR GTRES

Al parecer, Enrique Ponce habría estado barajando la posibilidad de comprar su parte de la finca, pero “tampoco está en su momento álgido de liquidez y no se la puede quedar, así que han decidido que lo mejor es ponerla a la venta”, explica Marisa Martín Blázquez.

Por lo visto, ya hay varios interesados en la propiedad, pero parece difícil que puedan venderla tan pronto como les gustaría, y es que al parecer el precio de salida es “muy elevado, de muchos millones de euros”. Lo cierto es que no es para menos, teniendo en cuenta que la vivienda cuenta con 1200 metros construidos, divididos en tres plantas, y los terrenos de alrededor se expanden a lo largo de 900 hectáreas, ¡casi nada!