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Fernando Fitz-James Stuart, los 31 años del “Alba”, heredero de 3.000 millones de patrimonio

Es hoy un joven preparado e independiente que vive entre el boato del Palacio de Liria y la vida normal del un joven casado de su edad

Fernando Fitz James and Sofia Palazuelo during the wedding of Carlos Fitz James Stuart y Solis and Belen Corsini in Madrid on Saturday, 22 May 2021
Fernando Fitz James and Sofia Palazuelo during the wedding of Carlos Fitz James Stuart y Solis and Belen Corsini in Madrid on Saturday, 22 May 2021Daniel GonzalezGTRES

El futuro heredero del ducado de Alba está de enhorabuena hoy. Fernando Fitz-James Stuart y Solís cumple hoy treinta y un años en un momento de plena madurez. El futuro titular del ducado de Alba vive una vida tranquila y reposada junto a su esposa Sofía Palazuelo y su hija Rosario. Su vida -títulos aparte- se parece mucho a la de un matrimonio joven al que le gusta divertirse con amigos de su edad y que mantienen su vida en el día a día de la calle de la capital.

CAYETANA ALBA, UN EJEMPLO EN QUE MIRARSE

Como casi todo en la familia Alba su formación fue meticulosamente estudiada desde el principio. La idea de su padre siempre fue que Fernando se ocupara cuanto antes de los asuntos de “la casa” para que tomara contacto desde abajo de lo que suponía el título que estaba por recaer en espaldas. La casa de Alba es mucho más que un título nobiliario y su padre quiso siempre que sus hijos fueran conscientes de ello inculcándoles la idea desde pequeños. Para ellos fue un ejemplo donde mirarse Cayetana de Alba, su abuela y duquesa de Alba hasta su muerte en noviembre de 2014. De ella tomó su padre, el actual duque, su labor para poner en orden todos los asuntos que tenía que ver con el legado cultural e histórico de la casa y la Fundación Alba, puesta al día con la ayuda de su marido Jesús Aguirre. Por ello, Carlos Fitz James, el duque de Alba, al separarse de Matilde Solís, y después de unos primeros años conviviendo con su madre en Sevilla, cuando volvieron a Madrid, se fueron a vivir con él al Palacio de Liria.

Con un perfil académico brillante y encaminado desde el principio al mundo de la empresa, Fernando cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio Santa María de los Rosales (el mismo en el que estudio su padre y que estudiaron las infantas Elonor y Sofía). Tras ello se graduó en Derecho por la Universidad de Londres completando sus estudios con un máster en la Universidad de Massachusetts. En 2013, de vuelta a España, cursó un máster de Dirección de Márketing en el College for International Studies (CIS) de Madrid (centro en el que hoy estudia Felipe de Marichalar y su hermana Victoria Federica). Allí conoció a Sofía Palazuelo, su única novia conocida y su mujer desde octubre de 2018. Tras terminar los estudios superiores, Fernando trabajó durante cuatro años en el Banco de Santander. Sus compañeros en el banco le recuerdan hoy un chico educado y más bien tímido, que gustaba de pasar desapercibido, al que era habitual ver en el comedor comiendo con compañeros como un empleado más.

Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, duques de Huéscar, con su hija Rosario Fitz-James Stuart en brazos a su llegada esta tarde a la Parroquia de San Román de Sevilla, donde la bisnieta de la Duquesa de Alba ha sido bautizada. FOTO: Julio Muñoz EFE

VIDA EN FAMILIA EN UN PISO FUERA DEL PALACIO

Desde antes de casarse Fernando y Sofía Palazuelo tienen la clara idea de seguir siendo independientes -al menos por ahora-, del peso del apellido Alba que ostentan. La pareja vive junto a su hija en un edificio que pertenece a su padre, Fernando, situado en la calle duque de Liria, a escasos pasos del Palacio de Liria. La vivienda, un ático que ocupa toda la manzana fue reformada por el duque, para dar gusto a su hijo y entonces futura mujer, que se mostraba incómoda viviendo entre el regio boato de sirvientes de la casa y el catálogo de cuadros de Goya y Velázquez que colgaba de las paredes.

Fernando y Sofía decidieron que su casa debía parecerse más a una vivienda de jóvenes de su edad con una decoración más moderna y elegida por ellos mismos. La cercanía hace que la pareja vaya caminado desde su casa al Palacio casi a diario, donde además aprovechan para pasear con la pequeña Rosario, que ayer mismo cumplió su primer año. La pareja intenta que su vida sea lo más parecida a una pareja de jóvenes en la treinta, los duques de Huéscar aunque son conscientes al mismo tiempo de la labor que les espera.

UNA FORTUNA DE 3.000 MILLONES

Si su padre puso la casa en el siglo XXI, su tarea será la de seguir transformando y modernizando una de las empresas familiares más importantes del país. Un patrimonio valorado según la revista Forbes en unos 3.000 millones de euros, entre palacios, castillos, obras de arte y joyas. Una empresa que gestiona miles de hectáreas agrícolas y cientos de intereses inmobiliarios a través de empresas que se integran en la matriz de todo: la Fundación Alba, a través de cual está organizado el patrimonio artístico y cultural de valor incalculable que posee la familia. Todo ello sin contar otras propiedades como castillos, torreones, etc., que por diferentes motivos económicos o históricos cedidas a las instituciones públicas para su explotación y correcta conservación. Por ejemplo, con tres castillos de la Fundación en Galicia, se ha realizado un contrato de cesión de 30 años para que pueda disfrutarlo y gestionarlo el pueblo, que los destina hoy como Casa de Cultura.

Como muestra basta con explorar el patrimonio inmobiliario de los Alba en la capital. El actual duque posee seis edificios en las inmediaciones de Liria y sus jardines: tres en la citada calle Duque de Liria y otros tres en la calle Manuel. En la también próxima calle Mártires de Alcalá, Carlos tiene varias oficinas y el inmueble en el que reside su hermana Eugenia Martínez de Irujo. Pero no se queda ahí; por si fuera poco el actual duque de Alba tiene en total dispone de 119 viviendas, 25 oficinas y 13 almacenes en Madrid, así como seis fincas en Sevilla. Como puede verse el joven heredero de los Alba tiene ante sí una tarea importante. En una reciente entrevista a Vanitatis, con motivo del aniversario de la apertura de sus puertas del Palacio de Liria, el duque de Alba reflexionaba sobre su tarea al frente de la casa tras morir su madre Cayetana: “para liderar esta Casa hay que ser aristotélico”.