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Acabarán tirándose la Biblia

Va a ser verdad que la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz ha vuelto del Vaticano levitando, con un toque místico que va más allá de aquellos inmaculados modelos blancos que la convirtieron en la Purísima de la Izquierda

Yolanda Díaz, junto al Papa Francisco, en el Vaticano
Yolanda Díaz, junto al Papa Francisco, en el Vaticano FOTO: VATICAN MEDIA HANDOUT EFE

Sentose a la vera del Papa Francisco y se produjo la transfiguración, que no fue como la del Monte Tabor, pero casi. Ahora que José Luis Rodríguez Zapatero ha nombrado a Enrique Santiago, jefazo del PCE y secretario de Estado, nada menos que Fontanero de la Paz, y que Kim I ha otorgado a Kim II (Corea del Norte) los rimbombantes títulos de Gran Sucesor, Brillante Camarada y Joven General, la vice segunda, la Gran Sucesora de Iglesias, podría nombrar Brillante Camarada a Ada Colau y Jovena Generala a Mónica García, por ejemplo.

Está en racha de generosa espiritualidad. Tanto es así que el otro día le aconsejó al secretario general del PP, Teodoro García Egea, que lea el evangelio según San Mateo: «Jesús dijo a sus discípulos: de verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reina de Dios».

Se lo soltó de un tirón. Egea se limitó a responderle: “La Biblia condena la mentira”. Podría haberle recordado que fue un rico, José de Arimatea (que, por cierto, no era vasco como quizá crean los de Bildu) quien embalsamó y dio sepultura Jesús. No se le ocurrió. De seguir así, el Congreso se va a convertir en unos juegos florales bíblicos y acabarán tirándose a la cabeza Bienaventuranzas y Apocalipsis. Yolanda Díaz ha pasado de la hoz y el martillo a la cruz y la aguja, y le acabará cantando gregoriano a Garamendi.