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Así es Junco, la mujer que mantiene la economía de Bernardo Pantoja

El hermano de Isabel Pantoja continúa ingresado en Sevilla

Bernardo Pantoja en una imagen de archivo
Bernardo Pantoja en una imagen de archivo FOTO: Gtres

Su nombre verdadero es un misterio, casi nadie lo conoce, todos le llaman Junco, que es como le bautizó a esta mujer de origen japonés su actual pareja, Bernardo Pantoja. Fue un día , en el camino hacia El Rocío, cuando se produjo ese bautismo. Y es que, en sus años mozos, la “hija del sol naciente” tenia un cuerpo juncal, estilizado y propio de la gran bailaora que fue, instalada en Sevilla.

Dicen que movía las manos como nadie y que bordaba con sus gráciles movimientos las artes flamencas. Aquella etapa quedó atrás, pero los entendidos la recuerdan como una gran profesional, entroncada en lo pasional y maestra de futuras figuras de los más prestigiosos tablaos flamencos.

Hoy, Junco, sufre en silencio la enfermedad de Bernardo, esa que le mantiene ingresado desde hace días en el Hospital Virgen del Rocio sevillano, esa diabetes complicada y mal curada, que trae por el camino de la amargura los suyos.

Al hermano de Isabel Pantoja le ha quedado una pensión de jubilación escasa, y es gracias al trabajo de Junco que la economía familiar se mantiene sin grandes problemas. Ella se ha reconvertido en diseñadora de trajes de faralaes y complementos que se exportan a su país, también confecciona alegres mascarillas y es una costurera extraordinaria.

Las malas lenguas cuentan que aguantar la personalidad de Bernardo tiene mucho mérito, su carácter y sus conversaciones subidas de tono con alguna amiga del whatsapp, como esa a la que llamaba “mi senisienta”, confundiendo las eses con las ces en un alarde de incultura.

Aún así, Junco, mujer tranquila, discreta, sensible y abnegada, enamorada, es el mayor apoyo de un Bernardo Pantoja difícil de llevar y con unos cambios de humor un tanto desagradables.