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Tamara Falcó se aferra al consuelo sacerdotal para mitigar sus penas

Su director espiritual la ha estado visitando en los últimos días en la casa materna

La religión y la fe son los grandes pilares de su vida, con Dios se acuesta, con Él se levanta, y siente una gran devoción hacia la Virgen de Medjugore, a la que rezan en su santuario de los Balcanes miles de fieles, lugar que conocen bien Tamara Falcó y su grupo de fervorosas amigas.

Alessandro Lecquio define a la hija de Isabel Preysler como “una monjita”, y por la mente de Tami, como la llaman sus íntimos, planeó hacer años la idea de meterse en un convento. Y ahora, en estos duros momentos, echa mano de los buenos consejos de un sacerdote, si en que es su director espiritual, que la ha estado visitando en los últimos días en la casa materna. El cura en cuestión es un hombre muy discreto que goza de la total confianza de Tamara.

Como publicaban irónicamente en Informalia sería la persona adecuada para practicar un exorcismo y sacar del cuerpo de la actual marquesa de Griñón al “demonio Iñigo Onieva”.

Este jueves Tamara viajará hasta México para intervenir en un certamen internacional ultra religioso , el Congreso Mundial de las Familias, al que también asistirá el prestigioso psiquiatra español Enrique Rojas.

Es previsible que a su vuelta se instale en el lujoso ático que se ha comprado en la urbanización de Puerta de Hierro, la misma en la que está situado el chalet de su progenitora. El pisazo está valorado en un millón quinientos mil euros y cuenta con cuatro dormitorios, tres baños y una amplia terraza con hermosas vistas.