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La crónica de Amilibia: Que haga Irene todas las leyes, porfa

" Una ministra de Igualdad capaz de hacer una ley en defensa de las mujeres que luego va y perjudica a las mujeres, una ley que lucha contra la delincuencia sexual y deja libres a los delincuentes sexuales, merece nuevas y grandes oportunidades”

Irene Montero
Irene Montero FOTO: Isabel Infantes Europa Press

Hace muchos años que no he visitado las cárceles, pero estoy casi seguro de que ahora mismo los reclusos que esperan una rebaja de su condena se regocijan en un grito común: ¡que haga todas las leyes Irene Montero! Ella es ahora la gran esperanza blanca, roja, morada, negra y amarilla de los delincuentes del mundo. Una ministra de Igualdad capaz de hacer una ley en defensa de las mujeres que luego va y perjudica a las mujeres, una ley que lucha contra la delincuencia sexual y deja libres a los delincuentes sexuales, merece nuevas y grandes oportunidades. Si hay que cambiar el Código Penal por el asunto de la malversación de los indepes catalanes, hágase, pero que lo haga Irene: quedará en hurto menor, y todos libres. Así con todas las leyes pendientes y futuras. Y aún le queda los posibles retoques a la Ley Trans para lucirse.

Irene Montero
Irene Montero FOTO: Mauricio Dueñas Castañeda EFE

Las lenguas viperinas y los agoreros a izquierda y derecha hablan del oscuro futuro que se le presenta a la ministra, pero ella se crece en la adversidad, sabedora de que, pase lo que pase, ya nunca volverá a ser cajera de supermercado: tiene un puesto (contrato fijo discontinuo) en la historia y puede que hasta en la Memoria Democrática, sobre todo si ella misma pudiera retocar la ley. El abogado defensor de un delincuente sexual ha declarado: «El mejor defensor de mi cliente se llama Irene Montero». Ahí tiene una salida: la abogacía, aunque tendría que estudiar Derecho. También podría montar una ONG de criogenización de penes para que los trans arrepentidos pudieran recuperar el seccionado.

En fin. La revista Harpers Baazar ha nombrado Mujer del Año a Tamara Falcó. Debería haber sido, con toda justicia, Irene Montero.