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La emotiva carta de Anabel Pantoja a su padre, Bernardo

El progenitor de la influencer ha fallecido hace cuatro días, a los 69 años

Anabel Pantoja
Anabel Pantojainstagram

Anabel Pantojatrata de recuperarse, poco a poco, de la pérdida de su padre, Bernardo, a los 69 años. La influencer ha querido dedicarle un emotivo mensaje póstumo en las redes sociales junto a una imagen en la que aparece ella y su padre.

«Me quedo con tu sentido del humor y lo cariñoso que eras con todo el mundo.

Tu princesa te quiere y el día mañana si llegara un nieto, va a saber lo molón que era su abuelo Bernardo.

Agradecer a toda la gente que ha estado conmigo estos días sin soltarme la mano.

Gracias Tita, mamá y Antonio Abad.

El resto también, que no me habéis dejado ningún momento solAhora toca seguir y pensar en todo lo que vivimos, gracias por traerme al mundo y poder ser tu hija».

Además, en su carta, la colaboradora de televisión da las gracias a su tía, Isabel Pantoja, y a Antonio Abad, peluquero de la tonadillera. También, en sus stories muestra su agradecimiento a «Machi, Manuela, Kiko y Tamara», a los que asegura: «No tendré vida para agradeceros».

El mensaje de Anabel Pantoja a su padre llega en medio de la polémica entre su madre, Merchi y Junco, viuda de Bernardo. «Yo he estado en la habitación junto a Junco, a Isabel y a mi hija. Y yo no he cruzado una palabra con esta señora. No he tenido nada. Jamás he hablado con ella. Yo nunca he hablado con esta mujer«, señala en un audio de WhatsApp que ha enviado a Belén Esteban. La madre de Anabel se ha mostrado molesta porque considera falso que Junco le quitara una medalla a Bernardo para dársela a su hija. “Esto es muy fuerte. Eso es mentira, no he cruzado palabra», prosigue en su mensaje. «Esa cadena llevaba guardada 20 años y se la puse yo a mi hija», ha señalado. «Lo único que le pedí fue el cojín que tenia, el cojín de su padre para mi hija. Hay testigos, lo pueden corroborar. Yo estaba fuera en el pasillo. Yo he entrado en la habitación en dos o tres ocasiones. Ella entraba y salía, entraba y salía… No he cruzado palabra. Que no digan más mentiras, por Dios. Que esto no hay cuerpo humano que lo resista».