Tristeza

La dura carta de Sara Carbonero a Elena Huelva, tras su fallecimiento

La periodista ha sido una de las mayores confidentes de la joven sevillana durante su enfermedad

Elena Huelva y Sara Carbonero
Elena Huelva y Sara CarboneroInstagramInstagram

Sus vidas han estado conectadas desde que un día coincidieron en la Gran Vía. Los instagrams de cada una de ellas han sido testigo del vínculo que las unía. Tras su muerte a los veinte años, muchos se acordaron de Sara Carbonero, conscientes del dolor que le habría producido esta pérdida. Y ella, poco después ha querido dedicarle la siguiente ccarta abierta.

Sara Carbonero y Elena Huelva
Sara Carbonero y Elena HuelvaSara CarboneroSara Carbonero

En ella, Sara no solo manifiesta su tristeza por esta marcha que tanto “duele”. También augura cómo se imagina un futuro sin Elena. Y desvela cómo fue su última conversación con ella, su despedida.

“Querida Elena, qué día tan triste, qué vacío tan grande y qué injusta es la vida. Cómo duele…

Aún no me puedo creer que no vaya a escuchar nunca más tu dulce voz, que no podamos intercambiar canciones de madrugada ni disfrutar de todos los conciertos que nos quedaban por vivir.

Hace unos días hablamos por teléfono para despedirnos pero en lo más profundo de mí, tenía la esperanza, igual que tú, de que eso no ocurriera.

Me consuela pensar que te llevas además de un pedazo de nuestro corazón una infinidad de momentos bonitos, de esos que saboreabas como nadie. Porque nunca he conocido a nadie que amara la vida tanto como tú.

Siempre con tu sonrisa, tu gratitud, tu generosidad, tu preocupación por todo el mundo y tus ganas infinitas. Siempre viendo el vaso medio lleno y animando a los demás.

Me has enseñado e inspirado tanto, tanto. Ya te lo dije. Me cambiaste la vida.

Has sido un regalo y te seguiré dando las gracias todos los días por aparecer aquella tarde en Gran Vía. Cuando nos cruzamos y ya no pudimos separarnos.

Ya sabes que no creo mucho en las casualidades pero sí en el destino caprichoso.

Descansa tranquila, mi niña.

Cuidaremos de Emi, tu mitad. Otro ejemplo de amor y de coraje. Le recordaré a menudo lo mucho que la admiro y la gran mujer que es.

Todo estará bien por aquí abajo pero un poco más oscuro.

Porque nos falta tu luz, porque eras faro brillando. Única e irremplazable.

Porque en tus apenas 20 años comprendiste mejor que mucha gente de qué va esto de la vida y nos diste una lección, sin pretenderlo.

Porque hace falta en este mundo mucha más gente como tú.

Dicen que solo muere lo que se olvida. Yo te recordaré eternamente.

Mis niños también. Hicisteis muy buenas migas, les hablaré mucho de ti y de todas nuestras aventuras juntas.

De la amiga más especial y valiente que se puede tener. Te pondré siempre como ejemplo de cómo plantarle cara a la adversidad.

Gracias por todo lo que me has ayudado y enseñado. Ojalá haber tenido algo más de tiempo para bailar.

Te voy a echar mucho de menos.

Nada va a ser lo mismo.

Vuela alto como esas libélulas que tanto nos gustan.

Te quiero muchísimo.