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El diario de Amilibia: Que envíe a Jacinda su “manual de resistencia”

Hombre, lo ideal sería que le susurrara ardientes palabras de amor

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe en La Moncloa a la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe en La Moncloa a la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern FOTO: MONCLOA MONCLOA

La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, ha anunciado su retirada del circo político con unas palabras que para la mayoría son modélicas a la hora de dimitir, una rareza extraordinaria en la clase política. Palabras para la historia, aunque quizá Nueva Zelanda nos quede demasiado lejos como para recordarlas mañana: “Sé lo que requiere este trabajo y sé que ya no tengo fuerzas ni energía suficientes para hacerlo bien. Tengo el depósito vacío. Es así de sencillo”. Ya ven, a la hora de despedirse ha tenido hasta el significativo detalle de denunciar la carestía energética: tener el depósito vacío la acerca al común de los mortales. Empática hasta el final. Habrá que recordar en este doloroso trance que Jacinda es febril y apasionada admiradora tanto del progresismo de Pedro Sánchez como de su varonil y elegante porte y su innegable belleza.

Jacinda Ardern
Jacinda Ardern FOTO: Warren Buckland AP

Como Él está en racha de regalar libros (a Salvador Illa le ha obsequiado con “La columna”, para que sea vertebrador y nunca invertebrado), creo que sería más que justo y necesario que ahora enviara su “Manual de la Resistencia” a la presidenta de su Club de Fans en las Antípodas, a ver si lograba que con su ejemplo de resistente granítico y contumaz le llegara a la neozelandesa el ánimo necesario para llenar el depósito y replantearse su decisión. Así podría corresponder como un perfecto galán a los fervores de ella. Hombre, lo ideal sería que le susurrara ardientes palabras de amor (Serrat: “Palabras de amor sencillas y tiernas/ que echamos al vuelo por primera vez…”) aunque fuera por videoconferencia, pero ahora Él está muy ocupado preparándose para el Campeonato Nacional de Petanca.

En fin, al menos que le mande el libro firmado con un corazón.