Retiro

La estricta disciplina de Julio Iglesias: memorias, serie, barco nuevo y ejercicios a diario

Lejos de las redes, el cantante mantiene una intensa actividad personal y profesional, mientras prepara su regreso

El cantante Julio Iglesias aborda, en una entrevista con la Agencia EFE, diferentes aspectos de su carrera y analiza su último disco, "Romantic Classics", el primero que edita en inglés en los últimos doce años y que incluye once canciones clásicas de amor de la década de los sesenta a los ochenta.
El cantante Julio Iglesias aborda, en una entrevista con la Agencia EFE, diferentes aspectos de su carrera y analiza su último disco, "Romantic Classics", el primero que edita en inglés en los últimos doce años y que incluye once canciones clásicas de amor de la década de los sesenta a los ochenta. SONY BMGEFE/

Este año, a diferencia de los anteriores, Julio Iglesias no ha felicitado las Navidades a sus seguidores en Instagram. Su última referencia pública data del 19 de noviembre, cuando continuaba con su costumbre de explicar el origen de algunas de sus canciones más emblemáticas. Esta práctica comenzó durante la pandemia. Hasta entonces apenas compartía aspectos personales, pero el confinamiento convirtió su red social en un espacio más íntimo, donde relataba encuentros, recuerdos y emociones vinculadas a distintas etapas de su vida.

Rescataba momentos felices con figuras que marcaron su trayectoria, como Audrey Hepburn, y rendía homenaje a amigos ya fallecidos. A dos de ellos –Manolo de la Calva y el periodista Julio Sánchez– les dedicó emotivas «cartas al cielo». En el caso del presentador colombiano, acompañó su despedida con un texto especialmente conmovedor: «Otro gran amigo se va sin despedirse», cerrando con un lamento que reflejaba la huella de una ausencia permanente. Aquella actividad incluía confidencias nunca reveladas ni siquiera en sus primeras memorias, publicadas en 1981 en la revista «Protagonistas», gracias a su amistad con Antonio Asensio. Una de las grandes sorpresas llegó en las Navidades de 2021, cuando desveló que Miranda Rijnsburger no solo tenía voz, sino que también sabía cantar con dulzura. Ambos grabaron juntos «El tamborilero», en inglés. Julio evocaba con nostalgia cómo había surgido aquel villancico y afirmaba que, aunque el tiempo pasara, la emoción seguía siendo la misma. Fue una declaración de amor que no se ha repetido en las últimas fiestas.

Muy activo

La desaparición pública del artista no implica inactividad en su entorno más cercano. Quienes trabajan con él aseguran que mantiene una rutina estricta y metódica. Cuida su forma física con natación, estiramientos y sesiones con fisioterapeutas, y conserva una disciplina laboral exigente. Lejos de la imagen de un retiro contemplativo, estos dos últimos años se ha dedicado a reescribir y actualizar sus memorias, además de supervisar la serie que firmó con Netflix hace dos años y que aún se encuentra en pleno proceso creativo.

Julio Iglesias
Julio IglesiasAgencia EFE

El proyecto no será un documental convencional, sino una ficción con actores que interpretarán al cantante y a su entorno personal y profesional. El rodaje recorrerá los continentes donde forjó su leyenda durante más de cinco décadas. Julio tardó en aceptar la propuesta, pero una carta de Bela Bajaria, vicepresidenta de contenidos de Netflix, terminó por convencerlo.

No entra en sus planes trasladarse a la casa que compró en Galicia. El sol y el buen clima siguen siendo esenciales para él. Aquella adquisición respondió más a una decisión sentimental y a una inversión que a un verdadero cambio de vida. Reside entre Punta Cana, Miami y Bahamas, donde posee una isla privada y uno de sus grandes tesoros: un yate bautizado con el nombre de ChábeliL. Sus hijos lo disfrutan, al igual que la finca Cuatro Lunas, en Ojén, o su avión privado.

La familia mantiene una discreción férrea. No necesitan exclusivas para reforzar su imagen pública. La intimidad es hoy su mayor patrimonio, una frontera que el propio Julio ha aprendido a preservar con el tiempo.