De viernes

Gabriela Guillén, a punto de demandar a Bertín Osborne: “Ha visto a su hijo 3 veces y después de la portada en ‘Hola’ no le ha vuelto a ver”

Está decidida a sentar al padre de su hijo frente a un juez, pues dice que a punto de cumplir dos años no ha recibido manutención ni se hace cargo

Gabriela Guillén
Gabriela GuillénDe viernes

Gabriela Guillén dice no sentirse cómoda en los medios de comunicación, aunque los entiende como el mejor altavoz para alzar su denuncia contra su ex. Se queja de que Bertín Osborne no le hace caso, no responde a sus mensajes y que en ellos tan solo le pide que se haga cargo de lo acordado respecto a su hijo en común. Mucho había tardado el artista en dar el paso de reconocer a su último vástago, entrando en conflictos legales con la paraguaya. A golpe de exclusiva dio su lugar al pequeño, prometiendo que formaría parte de su vida y que estaría al tanto de sus responsabilidades económicas. Parece que no ha cumplido.

Con esta premisa, la empresaria vuelve al plató de ‘De viernes’ como paso previo a recurrir a la justicia. “Ya no puedo más, lo siguiente será una demanda”, asegura Gabriela, cansada de tener que lidiar con los desplantes del cantante, después de que firmasen la paz y la armonía se instalase entre ellos. Pero la batalla ha vuelto a estallar y amenaza incluso con verse frente a un juez. Y es que no comprende cómo su hijo, que está a punto de cumplir dos años, no sepa nada de su padre y que aún no haya firmado los papeles del convenio regulador.

Gabriela Guillén, a por todas contra Bertín Osborne

Antes de entrar en plató, la joven ve un vídeo con las últimas declaraciones de Bertín. En ellas zanja rápidamente las preguntas sobre su hijo y se le tensa el rostro cuando se habla de ella, aunque defiende que la relación ahora es buena y que “estará más contenta” con respecto a su hijo. Pues no lo parece, como así deja claro ella misma al ser recibida por Bea Archidona y Santi Acosta: “No tengo nada que celebrar si un padre decide estar ausente”, sentencia. Y es que es clara desde el minuto uno de su entrevista que “de momento” no ha recibido “ninguna” pensión de manutención por su hijo, “porque no se ha llegado a un acuerdo”.

También es clara a la hora de anunciar medidas legales contra su ex, dejando claro que es un paso que no le agrada, pero necesario para los intereses de su hijo: “Si no se cumplen las condiciones, obviamente voy a velar por las condiciones y lo que le corresponde a mi hijo”. Habla claro, como también subraya un punto que siempre queda en el aire, sobre el contacto que mantiene el protagonista con su hijo. Ella lo desvela tajante: “Lo ha visto tres veces y después de la portada del ‘Hola’ es la última vez que le ve”. Ella tampoco es que mantenga mucho contacto con él, pues dice que no le responde ni a llamadas ni mensajes. Tampoco a los burofaxes que envía desde el mes de marzo. Aun así, antes de entrar en plató se obró el milagro cuando le llamó para tratar de llegar a un acuerdo: “Casualidades de la vida”.

Se queja de que Bertín Osborne no ha pagado la manutención de su hijo en los dos años que está por cumplir. Y eso que llegaron a un acuerdo en el que ella aceptó sin rechistar la cuantía que él dijo que podía afrontar y marcó como límite. No quiere desvelar la cifra exacta. Pero parece que la reticencia del presentador a firmar el convenio es que se ha producido un cambio inesperado. Se estableció que él pagaba la manutención desde que se interpuso la demanda, pero ella lo modificó después desde que nació el retoño. Este desajuste en las fechas y, por supuesto, en la cuantía a pagar ha retrasado las negociaciones. Ella aquí no quiere entrar demasiado en detalles, aunque no discute la información de Antonio Rossi.

Dice que su lucha no es en sí económica. También subraya que lo que reclama no es para ella, sino lo que le corresponde a su hijo por ley. Gabriela Guillén no logra acertar qué es lo que le pide públicamente a Bertín Osborne, hasta que Terelu Campos da la clave. Quiere que él participe más en la vida de su hijo, que forme parte de su rutina de alguna manera. Algo que él ya dejó claro que no deseaba en esta etapa de su vida. Todos los colaboradores tratan de hacerle entender que judicialmente no se le puede obligar a "cambiar pañales", como tampoco a dar su afecto, aunque sí puede encontrar solución al conflicto económico que también les separa.