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Gloria Camila se hace un nuevo tatuaje en honor a su madre, Rocío Jurado

La joven ha querido rendir así un especial homenaje a "La más grande"

Gloria Camila en una imagen de redes sociales
Gloria Camila en una imagen de redes socialesInstagram

Desde hace tiempo, Gloria Camila se viene sometiendo a un tratamiento para eliminar de su cuerpo algunos tatuajes que se hizo y con los que ahora no se identifica. Pero no lo ha hecho para dejar su piel completamente libre de tinta, sino para buscar nuevos huecos que le permitan realizarse nuevos diseños. Tal y como ha desvelado en sus redes sociales, la hermana de Rocío Carrasco ha vuelto a acudir a un estudio de tatuajes para grabar en su piel varios dibujos, entre los que se encuentra un especial homenaje a su madre, Rocío Jurado.

La influencer se ha tatuado un número 111 al comienzo de su dedo pulgar, 11 porque es "el número favorito" de su madre, y junto al otro 1, conforma el 111, el número del ángel, que significa "intuición y confianza". Pero no es esto lo único que Gloria Camila se ha hecho en el estudio, sino que ha estampado en su piel la friolera de 7 tatuajes más. La hija de Ortega Cano y Rocío Jurado se ha tatuado también una carita sonriente y una letra D, seguramente en honor a su pareja, David García, en sus respectivos dedos anulares; la frase "tiempo de sobrevivir" en sus muñecas, de la que dice: "Estos creo que son una realidad de las grandes"; "un koalita" en su dedo índice derecho, una mariposa en el corazón izquierdo y "unos puntitos" en forma de flecha hacia riba en el índice de la misma mano.

El tatuaje que se ha hecho Gloria Camila en honor a Rocío Jurado
El tatuaje que se ha hecho Gloria Camila en honor a Rocío JuradoInstagram

Como se ha comentado anteriormente, Gloria Camila se sometió recientemente a un tratamiento de eliminación de tatuajes, un proceso sobre el que se sinceró en su cuenta de Instagram: "Me preguntáis mucho sobre la eliminación del tatuaje cada vez que vengo. Es indoloro, uso crema anestésica. Se nota a partir de la segunda sesión. Cada dos meses toca sesión". Se trata de una técnica que puede llegar a tardar hasta tres años para que el dibujo se borre definitivamente, y el proceso total alcanza fácilmente los 3.000 euros.