Entrevista

Pablo Lucero, el influencer que ha hecho del buen vestir una actitud

«La seguridad que implica vestirse bien es lo que más atrae a las mujeres», asegura el influencer y entrenador personal a LA RAZÓN

Pablo Lucero
Pablo LuceroCedida

«Tengo el mejor trabajo del mundo», dice Pablo Lucero con la misma naturalidad con la que aparece en sus vídeos de Instagram y TikTok, donde ya supera los 260.000 seguidores. Madrileño, 47 años, exdeportista de élite, entrenador personal y apasionado de la moda, este hombre ha conseguido algo casi imposible: que mujeres de varias generaciones nos pongamos de acuerdo en algo. Todas coincidimos en lo mismo: «queremos que nuestros novios vistan como Pablo Lucero».

Y lo curioso es que la historia no comenzó en un probador de lujo, ni en un desfile de moda, sino con un chándal. «Yo ya utilizaba las redes para enseñar mi trabajo como entrenador. Un día decidí grabar un vídeo divertido sobre cómo me vestiría para la cena de empresa, pero como soy autónomo y no tengo, me puse un chándal. A la mañana siguiente, se había viralizado». Ese clip fue el inicio de un fenómeno que hoy mueve tendencias y conversaciones.

Lucero conoce bien la disciplina. Durante más de una década formó parte de la selección española de triatlón y, en la actualidad, dirige el club deportivo BCNMAD Triathlon, además de haber preparado a la atleta paralímpica Marta Francés Gómez en su camino a los Juegos Olímpicos celebrados en París en 2024. Pero al mismo tiempo que entrenaba, cultivaba otra pasión más silenciosa: la moda. «Desde adolescente me ha encantado. Recuerdo dejar la ropa preparada la noche antes de ir al instituto. Vestirme bien me ha dado siempre un plus de seguridad».

Esa seguridad es, según él mismo, el verdadero imán. «Creo que lo que más atrae a las chicas cuando un hombre sabe vestirse es la actitud. La ropa te ayuda a sentirte cómodo, seguro. No soy un chico de 1,90 con cuerpo de modelo, así que busco prendas que me hagan sentir mejor».

Marcas accesibles

Lejos de los estilismos inalcanzables, ha construido un discurso basado en lo cotidiano. Enseña a sus seguidores que se puede vestir con gusto recurriendo a marcas accesibles: Uniqlo, Zara, Mango, Pedro del Hierro. En sus vídeos demuestra cómo un mismo pantalón puede servir para una cita romántica o para hacer la compra, y cómo una sencilla camisa de lino puede convertirse en la prenda más versátil.

«Por muy de moda que esté algo, si no me sienta bien, no me lo pongo. El secreto está en saber qué te favorece», repite. Una filosofía que le ha convertido en referente, no solo entre hombres que buscan mejorar su imagen, sino también entre mujeres que envían mensajes para preguntar por las prendas que él luce. «Mi público es mayoritariamente femenino, alrededor del 60 por ciento», explica.

Al preguntarle por sus básicos imprescindibles, no duda: «Unas zapatillas blancas limpias, siempre. En verano, prendas de lino: pantalones y camisas en blanco o azul marino, junto con unas bermudas. Y en cuanto a accesorios, el reloj es fundamental. Cuando eliges un reloj, le estás diciendo a los demás qué ‘‘look’’ prefieres: casual, formal… Dice mucho de ti».

La talla y la combinación de colores son, según él, los grandes errores de estilo de los hombres. «Veo chicos con ropa apretadísima o con tallas enormes. No a todos nos sientan bien los pitillos ni la ropa oversized. La talla sigue siendo la asignatura pendiente de los hombres españoles».

Su éxito en redes, asegura, le genera incluso cierta timidez. «Me da un poco de vergüenza porque ahora, incluso en vacaciones, la gente me ha reconocido por la calle. No sé qué ven en esa naturalidad, pero parece que funciona. Siempre me ha gustado vestirme bien, incluso para ir al gimnasio. Supongo que transmito eso: que me gusta sentirme guapo». Quizá por eso se ha convertido en un referente inesperado. «La elegancia se puede adquirir. Hay quien no le da importancia, pero a mí siempre me ha parecido clave. En el mundo del deporte, históricamente no se cuidaba la estética. Hoy todo ha cambiado: ves a chicas maquillándose para una carrera olímpica. Y me parece perfecto. La imagen también forma parte de lo emocional. Y lo emocional se entrena».

Cuando se le pregunta por sus referentes, responde sin dudar: «David Beckham. Siempre me ha interesado su estilo y llegué a buscar en internet sus looks para copiarlos». Consciente de que él mismo se ha convertido en modelo para otros, no esconde su deseo de dar un paso más. «Me encantaría crear una colección cápsula o una línea propia. Si alguna marca me propusiera colaborar, estaría encantado».

Por ahora, lo que tiene son anécdotas que hablan de su impacto. «En Zara o Mango me han llegado a decir que mucha gente entra preguntando por las prendas que muestro en redes. Eso me hace mucha ilusión».

En su discurso hay una idea que repite varias veces: la ropa es más que tela. «El mayor cumplido que me han hecho es que soy un tío interesante sin conocerme. Eso lo transmites con la seguridad que da verte bien. La estética es lo que desprendes».

Como él mismo dice, «la seguridad que implica vestirse bien es lo que más atrae a las chicas». Y, visto lo visto, también lo que hace que hoy miles de hombres quieran imitar a Pablo Lucero.

Quitarle solemnidad a la moda

Para Pablo Lucero, vestir bien no significa ser esclavo de la moda, sino quitarle solemnidad. «Ninguno somos serios 24 horas. A la moda hay que quitarle dramatismo. Con ingenio se puede ir bien vestido sin gastar mucho. Mis vídeos funcionan porque soy así, natural». «Si vas de compras con tu pareja y ella insiste en que te pruebes algo, hazlo», aconseja. «Yo he cambiado de opinión muchas veces después de probarme ropa que no me convencía a primera vista», asegura el coach. Su outfit infalible, «unos jeans y una camiseta blanca. En verano, mejor unos vaqueros de tejido fino y camiseta metida por dentro con sandalias elegantes. Y si puedes, una camisa de lino», puntualiza.