Separación

Por qué la ruptura de Chenoa nos preocupa ahora tanto como la cobra de Bisbal

La cantante, además de despertar un sentimiento colectivo de pertenencia, está a punto de desbaratar algunas estadísticas

Chenoa y Miguel Sánchez
Chenoa y Miguel SánchezGtres

El escritor Frédéric Beigbeder sentenció en el título de una de sus novelas que el amor dura tres años. Calculó por lo alto, si nos ajustamos al matrimonio de Chenoa y Miguel Sánchez Encinas: año y medio. Con el reciente anuncio de su separación, la cantante está dispuesta a romper cualquier estadística y también se aleja, y con creces, de la duración media de los matrimonios en España, algo más de 16 años. ¿Qué ha ocurrido? ¿Debería importarnos?

Puede que a estas horas las gráficas de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, estén alborotadas y que la cantante, sin pretenderlo, nos destrone de ese privilegiado cuarto lugar que ocupamos en el ranking de duración matrimonial, tras Italia, Portugal y Bulgaria. Pero lo jugoso de esta histórica romántica tiene un cariz más humano que numérico. Chenoa se convirtió en un símbolo identitario aquel 1 de abril, cuando salió al portal de su casa en chándal y llorando a moco tendido para pedir respeto tras la ruptura con su compañero de OT, David Bisbal.

Ese sentido de pertenencia, que incita a corear “todas somos Fulanita, Menganita o Chenoa, llegado el caso” se intensificó en 2016, durante uno de los conciertos más esperados para los seguidores de la primera edición de OT. David Bisbal y Chenoa subían de nuevo a un escenario, el del Palau San Jordi de Barcelona y volvían a cantar su mítica canción "Escondidos". La tensión podía cortar el aire cada vez que acercaban sus caras, hasta el punto de producirse la cobra más debatida de la historia.

Chenoa está muy molesta por la omisión de su relación con Bisbal en su documental
Chenoa está muy molesta por la omisión de su relación con Bisbal en su documentalGTRES

El amor, un combate perdido de antemano

Aquel amor lo vimos nacer. Una vez más, nos destroza el corazón. La artista desata un sentimiento que genera comunidad cuando descubrimos que su idilio no alcanzó ni ese trienio de novela romántica. Es verdad que uno ama y después deja de amar, pero en el caso de Chenoa parece un combate perdido de antemano. La cantante vive intensamente y cabe pensar que ha condensado en pocos meses, quizás en una canción, las tres etapas que marca Beigbeder en el amor. Un primer año en el que todo transcurre maravilloso. En el segundo, la pasión y lo estrictamente corporal cede el paso a la ternura. Al cumplir el tercer año, todo se va al garete. Irrumpe el desgaste, el aburrimiento, la monotonía y la infidelidad. Con sus amores a la fuga, la desafortunada Chenoa no encuentra ni siquiera la ocasión de plantearse si cualquier tiempo pasado fue mejor. Si le sirve de consuelo, más desastroso que volver a llevar su desamor al foco mediático, habría sido darle continuidad por eso que llaman presión social y que ella ha sufrido repetidamente en sus carnes.

Hay quien quiere narrar una especie de leyenda maldita que habría empezado con la boda, el fin de semana del 17 al 19 de junio de 2022 en Mallorca, a pesar de que todo parecía idílico. El esposo, un eminente y atractivo urólogo que trabaja en varios hospitales de Madrid. Ella, una cantante de éxito y querida.

Las apariencias engañan. La ceremonia llegó tarde debido a la pandemia, la lista de invitados no fue del agrado de todos y algunos de los esperados no se presentaron. ¿Era suficiente para que se rompiese el hechizo? “El amor, Chenoa, es una catástrofe espléndida. Saber que te vas a estrellar contra una pared, y acelerar a pesar de todo”. Son palabras del escritor francés que debería leer la extriunfita para saber que también el desamor mereció la pena.