Entrevista
Rebeca Toribio, empresaria: «Muchos influencers tienen miedo de hablar de Dios»
La fundadora de «Superchulo» dedica su contenido en redes a evangelizar, motivo por el que perdió seguidores
El nombre de Rebeca Toribio (Valencia, 1994) comenzó a acaparar titulares en la crónica social de nuestro país en verano de 2023, cuando conoció a Miguel Ángel Silvestre. Su idilio con el actor comenzó en agosto y su relación terminó, mediante un comunicado, en junio de 2025. Pero lo cierto es que esta joven valenciana empezó a hacerse popular mucho antes de su noviazgo con el intérprete. Toribio, muy conocida en los círculos más «cool» de Madrid, saltó a la fama por su faceta empresarial cuando fundó «Superchulo», un conocido restaurante de comida saludable en Malasaña que fue pionero en la capital por ser de los primeros en ofrecer una carta vegetariana. En palabras de la empresaria, su local ofrece «Rainbow Food»: comida basada en la sostenibilidad, la conciencia medioambiental, el color y las sensaciones. Platos «healthy» y decoración instagrameable fueron la clave del éxito de «Superchulo», que se convirtió en uno de los locales más virales de Madrid. En 2023, Toribio fue nombrada por la revista Forbes como una de las 30 jóvenes más influyentes de nuestro país menores de 30 años.
«Superchulo» nació de una necesidad vital. Tras un tiempo luchando contra la bulimia, Toribio encontró «la sanación a través del alimento» y sintió «la necesidad de compartirlo con el mundo para poder ayudar a otras personas a que también se curaran del mismo problema que yo tenía». Hace dos años y medio, la empresaria vendió su negocio al Grupo Con Fuego, pero continúa ligada a él como directora creativa y gastronómica. «Lo vendí porque después de la pandemia volví a estar emocionalmente devastada por toda la dureza del negocio. Decidí priorizar mi salud mental antes que continuar con la carga del negocio y estoy feliz».
Estos años han sido algo convulsos anímicamente para Rebeca. Tras pasar una fuerte depresión, la empresaria ha encontrado su salvación en la fe y su vida ha dado un giro radical. Ahora, Toribio utiliza su altavoz en redes para hablar de Dios, donde acumula más de 55.000 seguidores. «Estoy en un momento de muchísima introspección, en el que también me estoy apoyando en la medicina. Llevo cinco meses medicada psiquiátricamente y ahora mismo estoy poniendo todo mi esfuerzo en este autoconocimiento, que está siendo a través del camino de Jesucristo».
Como reconoce, nunca había tenido esa fe hasta que tocó fondo. «Estaba cansada de luchar e incluso pensé en el suicidio como recurso para descansar. En toda esa vorágine de emociones descontroladas, dije: ‘Jesucristo, si eres una fuerza superior y estás ahí, salúdame’. Y con una sola vez que le llamé, empezó a darme fortaleza y empezó a obrar milagros en mí. Lo sentí», explica.
Toribio compagina su trabajo como creativa en «Superchulo» con su contenido dedicado a Dios en su cuenta personal de Instagram. «Yo tenía una visibilidad en redes sociales y quise utilizar mi alcance para hablar de lo que a mí me ha salvado la vida», confiesa. Este giro radical afectó a su número de seguidores. «Al principio noté muchísimo rechazo y odio; muchas personas me dejaron de seguir y también sentí que las marcas ya no querían colaborar conmigo. De alguna manera, perdí la liquidez económica que para muchos creadores de contenido es necesaria. Para mí no, porque tengo mis negocios y no tenía miedo de dar el paso, pero muchos influencers tienen miedo de hablar de Dios porque pierden trabajo y no se lo pueden permitir. A diferencia de otros influencers creyentes, que no usan sus redes para evangelizar, yo sí».
Atraer seguidores, su nuevo reto
Hasta final de año, Toribio se encuentra inmersa en el reto «50 razones» para atraer nuevos seguidores a su perfil y «para ver si alguna marca se anima a colaborar conmigo, ya que voy a donar todo el dinero que recaude». «Mi perfil tiene 10 millones de visualizaciones; tengo muchísimo impacto. Es verdad que, en número de seguidores, no tengo tantos, pero tengo mucho potencial. Hay marcas que tienen miedo de colaborar con personas que hablan de Dios», señala. Para ella, ser creyente no es una moda, sino «una necesidad social».
Toribio se encuentra en «un momento de plenitud personal y profesional en el que estoy redefiniendo cosas en mi vida que nunca me había planteado, como la maternidad». Centrada en su nueva faceta como creadora de contenido, reconoce que no le gustan las etiquetas y se define como «una hija de Dios». «Siento que Dios me utiliza para compartir su mensaje. Y, aparte, en el plano terrenal soy empresaria. Respecto a la palabra influencer, le tengo amor-odio, pero creo que, al final, tenemos que cambiar la interpretación de esa palabra y redefinirla hacia algo positivo».
«Superchulo», un negocio en expansión
Tras la pandemia, la empresaria vendió su marca a «Grupo Con Fuego», que tiene aproximadamente 25 restaurantes de las marcas «Oven Mozzarella», «Steakburger», «Santita», «Pizzart» y «Superchulo», el establecimiento originalmente fundado por Toribio. En la actualidad, el grupo tiene una facturación media de 30-35 millones de euros. Ahora, «Superchulo» se encuentra en expansión y cuenta con tres locales en Madrid. Su perfil de Instagram, del que es responsable Toribio como creativa, acumula más de 150.000 seguidores en redes, siendo uno de los más virales de Madrid.