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Crónica

Los sábados de Lomana: El neceser de Ábalos, mercadillos y política de sainete

«La gente se lanzaba sobre las chaquetas de Chanel como si fueran el último trozo de turrón»

Carmen Lomana GTRES

Madrid está que arde. La ciudad vibra con esa energía frenética que precede a las Navidades: reuniones, compromisos, proyectos que se cierran a toda prisa… y entre tanto ajetreo, mi cita más esperada, el mercadillo solidario que organizo en estas fechas desde hace muchos años. Es mi manera de dar salida a esa montaña de ropa y complementos que he ido acumulando, sí, confieso que mi armario es casi un museo, y que merece una segunda vida. Este año, además, cambiamos de escenario: un local en la calle Padilla que se convirtió en un auténtico campo de batalla fashionista. La gente se lanzaba sobre las chaquetas de Chanel como si fueran el último trozo de turrón en Nochebuena. Y yo, feliz, porque más allá del glamour, todo esto sirve para apoyar a NUPA, una ONG que hace un trabajo admirable. Siempre digo que quienes hemos sido afortunados tenemos la obligación moral de tender la mano.

De la moda a la política, porque Madrid no solo bulle de planes y mercadillos, también de escándalos. La entrada en prisión de Ábalos y su inseparable escudero Koldo ha sido un auténtico terremoto. Lo más curioso es que ahora Pedro Sánchez pretende convencernos de que apenas los conocía. ¡Por favor! Todos sabemos que en un viaje largo en coche con amigos se comparten confidencias y se forja un compañerismo que dura toda la vida. Pero parece que, en su caso, solo compartían oxígeno.Y hablando de Ábalos, memorable su entrevista previa a entrar en la cárcel mostrando su kit de supervivencia: parecía más un catálogo de supermercado que un plan penitenciario. Un neceser digno de un «influencer» de TikTok, como si la cárcel fuese un retiro espiritual con «amenities» incluidas. La escena, francamente, rozaba lo cómico. Mientras tanto, los problemas se acumulan en este gobierno como si fueran pelusas bajo la cama. Ya hemos olvidado al fiscal general del Estado, como si nunca hubiera existido. Lo normal es que en breve aparezca otro asunto que nos haga borrar de golpe al fiscal, a la fontanera, a Koldo, a Ábalos y hasta a Begoña, si hace falta. La política española es como esas series interminables: cuando crees que ya lo has visto todo, llega un nuevo capítulo aún más surrealista.Y qué decir de las veces que María Jesús Montero aseguraba que ponía la mano en el fuego por Santos Cerdán o por cualquiera de los implicados. A este paso, va a necesitar un bombero de guardia permanente, porque tanta mano al fuego terminará por chamuscarle la manicura.

Carmen Lomana.GTRES

El jueves, para despejarme de tanto ruido, asistí a la inauguración de Nuga, un espacio que conjuga ocio, restauración, comercio y vivienda. Una propuesta fresca y sofisticada que demuestra cómo Madrid sigue reinventándose. Entre foto y foto, pensaba en lo patético que resulta ver a Jordi Pujol declarando después de tantísimos años en su casa, viviendo a cuerpo de rey. La justicia, cuando tarda en llegar, deja de ser justicia. Y lo peor es que algunos, como Junts per Catalunya, miran hacia otro lado, como si no conocieran a los Pujol de nada, pese a compartir el mismo ADN político. Así es Madrid estos días: moda, solidaridad, inauguraciones brillantes y política de sainete. Una ciudad en ebullición donde todo se mezcla, como en un buen cóctel. Y yo, como siempre, en el corazón de la fiesta, observando, participando y compartiendo con ustedes mis impresiones.