Negocios

Los Verdasco, la saga madrileña hostelera, en demolición

La Cañada y El Café Chinitas han echado el cierre, dos locales míticos de la familia del marido de Ana Boyer

Fernando Verdasco
Fernando VerdascoInstagram

La Cañada, el emblemático restaurante de la familia Verdasco en Boadilla del Monte, es presa estos días de las grúas que están llevando a cabo su demolición. Los Verdasco, padre y tío del tenista Fernando Verdasco, decían adiós el pasado 15 de enero, cuando el restaurante daba su último servicio a clientes y amigos y echaba el cierre definitivo para siempre. El local había sido inaugurado en 1970 por Agustín, abuelo de Fernando Verdasco, que se quedó tan enamorado de la zona, que quiso lanzarse a la aventura de montar un negocio, con el hándicap de empezar de cero muy lejos del centro de la capital. El abuelo quería comenzar con la receta que le había dado el éxito en Madrid, con el cocido y los asados como grandes especialidades. El lugar pronto se convirtió en uno de los lugares de referencia.

Con el paso de los años, el restaurante había ido perdiendo la idea de negocio familiar, regentado por los Hermanos Verdasco del Hoyo SL, la sociedad administrada por José Manuel (padre del tenista) y su hermano, Fernando Verdasco. Los dueños tenían la esperanza de que sus hijos –algunos ya inmersos en el mundo de la hostelería–, servirían de relevo generacional, pero finalmente no ha sido así. Además, una suculenta oferta de una empresa privada, a Cañaver SL (una de las sociedades dueñas del terreno), para levantar un centro hospitalario, hicieron el resto. Estos días las grúas devoran ladrillo a ladrillo el complejo, para dejar paso al futuro hospital que tiene previsto comenzar su construcción nada más concluir los trabajos de demolición.

Demolición de "La Cañada" propiedad de Fernando Verdasco
Demolición de "La Cañada" propiedad de Fernando VerdascoLa Razón

Pero La Cañada no es el único negocio que los Verdasco han cerrado en los últimos tiempos. En 2018, echó el cierre La Rayúa Majadahonda, solo cuatro años después de su apertura. La Rayúa tomaba su nombre de Cándida Santos, el apelativo cariñoso con la que conocían a la bisabuela del tenista, que en 1870 fundó junto a su marido, los restaurantes La Bola y El Café de Chinitas. Después de solo cuatro años de actividad, el local decía adiós de forma abrupta y sin previo aviso. En este caso José Verdasco, negaba que tuviera que ver con problemas económicos y justificaba el cierre como consecuencia de una «crisis existencial». El motivo: el grave accidente de tráfico que había sufrido su hija Sara Verdasco (hermana del tenista), mientras se encontraba de luna de miel en Miami. La joven fue atropellada por un coche mientras montaba en bicicleta junto a su marido, Juan Carmona. La familia vivió una auténtica pesadilla por las alarmantes noticias que llegaban desde el otro lado del charco. Sara sufría una lesión de columna que amenazaba con dejarla postrada en una silla de ruedas. La familia se trasladó, rápidamente, a Miami para estar a su lado en su convalecencia. A su regreso a España José decidió volcarse en la recuperación de su hija, dejando de lado su negocio.

Pese a todo, los Verdasco siguen siendo toda una institución en la capital. No obstante, los últimos cierres, mantienen negocios como el restaurante La Bola y La Rayúa, situado cerca de la plaza de La Luna, en pleno corazón de Madrid. Este último es regentado por el padre de Fernando Verdasco, que lo gestiona desde julio de 2015 a través de la sociedad Fersarana SL, de la que es administrador único.

De La Bola al Chinitas

La salud del negocio es buena. La Bola, otro de los negocios de los Verdasco aún en activo y agrupado en el Grupo Wamba propiedad de la familia, es una incógnita, ya que la sociedad no presenta cuentas desde 2017, año en que declaró ganancias por valor de 1,1 millones de euros. En la actualidad el restaurante, situado en la madrileña calle de La Bola, a un paso del Teatro Real y con 41 años a sus espaldas, permanece abierto como referente del cocido tradicional.

Pero, sin duda, uno de los cierres más dolorosos de la familia Verdasco ha sido El Café de Chinitas. El negocio era un homenaje al artista Gabriel López «El Chinitas», que había dado nombre a uno de los locales de ocio más exclusivos de Málaga. La familia Verdasco decidió convertir la terraza que tenían en la plaza de Oriente, en un tablao estable que rindiese homenaje a aquel mítico local, situando su sede en la cercana calle de Torija. Su dueña y socia de los Verdasco, Mari Carmen Mira, confirmaba el cierre en 2021, tras 50 años en activo, al no haber podido llegar a un acuerdo con la hija de Pitita Ridruejo, dueña del local. Como consecuencia, la empresa Verdasco Hermanos SA, que gestionaba el tablao con más solera de la capital, presentaba concurso voluntario de acreedores el 11 de marzo de 2021. Su cierre se sumaba al de Casa Patas, otro mítico tablao, el año anterior.