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Jordi Rebellón: «No me molesta que me llamen Vilches por la calle»

El intérprete del mítico personaje de «Hospital Central» vuelve a la televisión con «Amar es para siempre»

Jordi Rebellón / Actor
Jordi Rebellón / Actor

Antes de que «House» arrastrase su virulencia y su sarcasmo por la pequeña pantalla, Vilches, de «Hospital Central», ya se había consolidado en la televisión española como ese doctor mordaz, sobrado de malas pulgas, pero con un indudable talento para la medicina. En Jordi Rebellón –como le ocurre a Hugh Laurie–, la pose áspera combinada con esos arrebatos de vulnerabilidad que hacían tan entrañables a ambos personajes parecía tan natural que a día de hoy, muchos espectadores se extrañan al verlo despojado de su bata blanca (y de su impertinencia) interpretando al profesor Luis Ardanza en «Amar es para siempre», de Antena 3, o, hasta hace unos días, dando vida sobre las tablas a un periodista en la obra «Desclasificados», que protagonizó junto a Alicia Borrachero.

–Se rumorea que ha disfrutado bastante de su personaje en esta función...

–Me gusta mucho. Era el individuo sibilino de la obra, no tiene nada que perder, a él le pagan por hacer su trabajo y su obligación es proteger al presidente del gobierno. Estamos hablando en la obra de un país que está funcionando muy bien, por lo que él también debe proteger el interés de todos los ciudadanos. Es un personaje que te hace confiar en ese personaje y en su valor.

–Entonces, se pasa al mundo del periodismo...

–No, no, no; zapatero, a tus zapatos, que no todos sabemos hacerlo todo.

–En «Desclasificados», el presidente está involucrado en algún asunto «complicado»...

–Pero no tiene nada que ver lo que pasa en la función con la realidad.

–Ahora ha iniciado nueva etapa en la televisión con «Amar es para siempre», ¿qué tal ha sido el regreso a la pequeña pantalla?

–Bien, no tengo la presión de levantar una serie nueva, «Amar» está afincada, es sólida. Sólo tengo que funcionar y hacer mi trabajo lo mejor posible para estar a la altura de los espectadores. Ahora, es una serie diaria que requiere un esfuerzo de grabación y de estudio más grande, son muchas horas las que hay que grabar a la semana.

–Para todo el que vaya a la plaza de los Frutos a tomarse algo en El Asturiano (el bar de la serie), ¿qué le recomendaría tomar?

–Tiene que dejarse llevar por Pelayo, Marcelino y Manolita, son personajes muy entrañables que llevan muchos años y ellos sabrán. Son de fiar, y ello se ve en que son personajes muy queridos por la audiencia.

–Y en las cuestiones hamletianas: ¿Papá o mamá? ¿Teatro o televisión? ¿Usted qué elige?

–Siempre he dicho lo mismo, el teatro es para sacarse la espinita, es maravilloso. Es lo único que no te puedes bajar de internet, para ver teatro debes estar in situ, es la magia del directo. Cansa más, no tienes fin de semanas, haces giras... Pero me quedo con las dos cosas, hay que alternarlas.

–Con tanto ajetreo, ¿se puede llegar alguien a cansar de ser actor?

–Cada uno se gana la vida como sabe o como puede, yo me la gano de esta manera, no toda la vida me la he ganado igual, pero ahora sí, desde hace años ya. Es lo que mejor que sé hacer y lo que más me divierte y gano dinero. Tu trabajo te tiene que divertir, que llenar. El día que no me divierta cambiaré de profesión, hasta ahora es lo que me gusta. Aun así, todo el mundo tenemos días buenos y malos.

–Cambiando de tercio, ¿es usted católico?

–Yo diría que sí, pero no practicante.

–Y, ¿cómo está viendo los primeros meses del Papa Francisco?

–A mí, de momento, este hombre me está cayendo bien, estoy de acuerdo con todo lo que está diciendo, aunque ahora hay que ver hasta dónde le dejan hacer. En esos puestos de tanta responsabilidad siempre hay alguien por detrás, en la sombra, que maneja los hilos.

–Y entre Cristiano Ronaldo y Messi ¿con quién se queda?

–Yo soy del Atlethic porque mi padre era vasco, y luego nací en Cataluña, por lo que, evidentemente, soy del Barça.

–Y, como catalán, usted es del equipo de los del referéndum o de las elecciones...

–Yo nunca he sido independentista ni nacionalista, pero comprendo todo el movimiento que hay en Cataluña. Aun así, si tuviera que votar en referéndum, me tendrían que explicar muy clarito qué significa ser independentista en todos los sentidos.

–¿Y cómo vive un barcelonés en Madrid?

–Bien, me siento respetado y valorado, esto es mucho más política que otra cosa, los ciudadanos normales no tenemos esos problemas. La política lo enrarece todo. Es que tenemos algunos políticos que se podrían ir ya.

–¿Como en casa con Bruce (su perro) en ningún lado?

–En casa o fuera de casa, me lo paso muy bien con él. Es un perro maravilloso, un buenazo.

–Y, ¿qué queda en usted del mítico Vilches de «Hospital Central»?

–Nada, sólo el reconocimiento de la gente por la calle, fue un personaje muy potente, pero en Jordi no queda nada, ya estoy centrado en otros trabajos e intentando que la gente se vaya olvidando un poquito, pero entiendo que es inevitable.

–¿Cómo se lleva eso de que le conozcan como Vilches y no como Jordi?

–Es curioso, porque a los actores de cine les conocen por el nombre y a los de televisión por el personaje, son millones de personas que te están viendo a la hora de cenar. Me alegra cuando me llaman por mi nombre en la calle, pero lo contrario no me molesta.