La no relación de Bradley Cooper y Lady Gaga

A pesar de los rumores, la pareja del actor y director no les da la menor importancia, reafirma su historia de amor y se aleja del foco.

  • La pareja artística, Cooper y Gaga, durante la ceremonia de los Oscar
    La pareja artística, Cooper y Gaga, durante la ceremonia de los Oscar
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Nueva York.

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05 de marzo de 2019. 12:53h

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Julio Valdeón Nueva York. 4/3/2019

La gente se hacía cruces en cuanto acabó el show. Aquellas miradas de caramelo, la dulce complicidad, los guiños... Lady Gaga y Bradley Cooper no sólo habían ganado el Oscar. No sólo acababan de ofrecer cinco minutos a la altura de los mejores momentos con azúcar de «Operación Triunfo» y similares academias de karaoke. Shallow parecía confirmar algo más. El típico deseo de la audiencia, empeñada en que los personajes de la pantalla revienten las costuras del guión y lleven más allá del cine el romance de la película. ¿Hay o no hay lío entre la cantante que empezó como aspirante a Madonna y hoy parece estar cerca de suceder a Barbra Streisand? Invitados al programa nocturno de Jimmy Kimmel, la dupla de moda sonrió, hizo bromas, puso los ojos en blanco y dejó claro que las especulaciones son infundadas. «Lo primero de todo es que las redes sociales, francamente, son la letrina de internet y lo que se hace con la cultura pop es abismal», explicó la cantante, «La gente vio amor y, adivina qué, eso es lo que queríamos que vieras. Esta es una canción de amor». Ni sí ni so, pero va a ser lo segundo. Irina Shayk ha preferido hacer oídos sordos, salir a pasear con su pareja y el bebé que tiene en común y sonreír ante quienes han puesto fecha de caducidad a su relación. «No hay nada», dicen que dice.

La ley de la gravedad

Y es que pocas veces alguien habrá aleccionado a los niños con más precisión en qué consiste el arte de interpretar y por qué no conviene desafiar la ley de la gravedad para imitar a tus superhéroes ni confiar en la posibilidad de que Romeo y Julieta sigan enamorados cuando el director grita corten. «Desde la perspectiva de la eficacia era importante para que estuvimos conectados todo el tiempo», añadió Lady Gaga, «he tenido mis brazos alrededor de Tony Bennett durante tres años que hemos girado por el mundo. Cuando estás cantando canciones de amor, así es como quieres que se lo sienta la gente». Hay momentos para bajar a tierra y otros para conectarse al diapasón de lo verosímil, que no puede confundirse con la realidad a riesgo de tomar a Bogart por Sam Spade o al Viggo Mortensen que jalea el independentismo con el valiente Aragorn. La estrella, que tiene muy claro de qué va su profesión y cuales son las reglas, compagina estos días la promoción de la película con un multimillonario trabajo en Las Vegas. En declaraciones a «Vogue» había explicado que odia el estigma que pesa sobre la ciudad, algo así como «el lugar a donde vas cuando estás en el último tramo de tu carrera».

Muy al contrario, para Lady Gaga «ser una chica de Las Vegas es un sueño absoluto para mí. Realmente es lo que siempre he querido hacer». Su espectáculo, bautizado «Enigma», arrancó a finales de 2018 y combina todos los elementos imaginables de esta profesional todoterreno de musicales metida a estrella del pop y diva en Hollywood. Donde no parecía haber asomo de actuación fue, cuando le explicó a Kimmel ha tenido trabajos desde que tenía 14 años porque quería más dinero que la propina que recibía de sus padres. «A veces nadie venía al restaurante y yo estaba allí sin nada que hacer». En aquellas ocasiones la futura Lady Gaga, entonces Stefani Joanne Angelina Germanotta, sacaba su mejor entonación para «agradecer a la Academia por este tremendo honor».

El último engaño de la diva

Nadie hubiera dado un maldito dólar porque Gaga lograse su meta: «He querido ser actriz toda mi vida». Después de vender 27 millones de discos y 147 millones de «singles» y de coleccionar Globos de Oro, Grammys, Baftas y similares, luego una década en la que empezó como emblema de un pop con aires de escuela de arte, híbrido entre las artes escénicas y propagandísticas de la citada Madonna y las enseñanzas de un David Bowie o unos Talking Heads, lo cierto es que ya nadie ríe. Por más que desde el punto de vista estrictamente musical cueste encontrar a su nombre canciones y/o interpretaciones memorables. «Soy artista y creo que hicimos un buen trabajo», le dijo a Kimmel con la intención de zanjar una polémica trucha. «Os engañé», concluyó radiante.

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