Pasarela política: Aitor Esteban; lo diferente y lo común

Portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados

Lo diferente y lo común

Ana Locking. Diseñadora

Aitor Esteban defiende lo diferente como algo a preservar: «Me gusta la diferencia, la aprecio y considero que es un elemento que conservar». Es gratificante descubrir este pensamiento en un país en el que lo diferente se señala con el dedo y se suele premiar lo que es reconocible antes que aquello que es distinto. La culpa la tiene su gran pasión por la historia de los indios nativos americanos, en la que es experto.

¿Pero que tiene todo esto que ver con su estilo? Lamentablemente, nada. Es decepcionante comprobar cómo políticos con pasiones tan interesantes como las de Aitor Esteban son tan convencionales a la hora de vestir. Se trata de una estética aburrida y corriente. No hay nada que le haga tener un aspecto diferente al resto de los políticos. A los que apreciamos lo diferente por encima de lo ordinario nos hubiera gustado que algo de toda esa estética india –tan exquisita, exuberante y rica en colores, adornos y simbología en el vestir– hubiera influído al diputado vasco en cuanto a su presencia física. Evidentemente, no estoy hablando de plumas y collares, sino de llevar ciertos de toques de distinción y elegancia en su sastrería europea, de arriesgar y diferenciarse, quizá con un pañuelo especial, una corbata diferente o chaquetas con otros tonos que no sean ni el gris, ni ese azul o ese negro –con la hechura repetida hasta la saciedad–. Hablo de ser diferente, de huir de lo vulgar y convencional.

NECESITA MEJORAR

Técnica indolora para la papada y las bolsas

Marta Boira. Especialista en belleza

El portavoz del PNV en el Congreso no destaca por ser una persona que se cuide mucho, tampoco cae en la dejadez absoluta, pero vamos a darle algún consejo para mejorar su aspecto y sacarle partido. Me llaman la atención su papada y sus bolsas en el párpado inferior aunque podemos mejorarlo de un plumazo en una sola sesión sin utilizar ninguna técnica agresiva. Ésta en cuestión se llama: «laserlipolisis» y no es ni más ni menos que la unión del láser y la liposucción. Rápido e indoloro, este procedimiento se ha convertido en un buen aliado para pequeños retoques y zonas con exceso de grasa. Es un método poco invasivo con periodos posoperatorios mínimos: la estrella de los tratamientos «lunch time», denominados así porque duran lo que un almuerzo. Sus ventajas son que se realizan con anestesia local en sistema ambulatorio. Una de las desventajas es que sólo permite retirar pequeños volúmenes, alrededor de hasta 300 cc, es decir, el equivalente a una botella de Coca -Cola pequeña.

Cómo será dentro de 20 años

El señor Esteban es muy joven para tener sobrepeso, o se pone serio con una dieta personalizada revisada por un endocrino o va a tener graves problemas cardiovasculares. También debería tomar vitaminas C y D para cambiar ese color de piel cetrino que tiene. Los largos paseos por su Guipúzcoa natal para equilibrar cuerpo y mente también son recomendables.

GESTOS DELATORES

Un buen comunicador

Valvanuz Sánchez de Amoraga. Psicóloga y coach

Aitor domina su lenguaje verbal. Es un hombre culto que se expresa muy bien en público. Es un buen comunicador, pero se muestra excesivamente serio en sus intervenciones y apenas utiliza la sonrisa, lo que da lugar a que no produzca cercanía. Aunque parece que se siente cómodo durante las entrevistas que le realizan, ya que tiende a recostarse en el asiento, y que se muestra muy seguro de sí mismo, lo cierto es no se acaba de relajar. Y es que cuando no le agradan las preguntas, o la situación, opta por humedecer los labios, recolocarse en el asiento, respirar profundo y mantener las manos unidas entrelazando los dedos con los nudillos hacia el exterior. Se trata de un gesto defensivo.

Asimismo, tiende a mirar hacia abajo, algo que resta potencia a su comunicación, pero se contrarresta con el uso que hace de las cejas. Las mueve y expresa mucho con ellas. Son la búsqueda del otro y a Aitor Esteban le agrada llegar al interlocutor.

Es un hombre lógico racional, porque muestra, sobre todo, la parte derecha de su rostro. Le gusta preparar sus intervenciones, mide sus palabras y no simpatiza con las sorpresas o con los cambios de guión. Por último, se mueve poco, así que otorga fuerza a su mensaje a través del tono de voz, pero sería positivo el uso de más gestualidad y, por supuesto, de la sonrisa.

El veredicto

Su arma secreta: las cejas.

Su punto flaco: la falta de

gestualidad.

Miente con sus gestos: