Sara Carbonero busca representante para relanzar su imagen

Un beso televisado selló una historia de amor que se hacía fuerte en los pasillos del vestuario y en los descansos futbolísticos. Aquel beso robado le robó también el corazón a toda España, y desde entonces ella dejó de ser la atractiva novia reportera de Iker Casillas para pasar a ser la novia de todos. Sin embargo, desde entonces, Sara Carbonero ha ido de mal en peor. Nunca fue especialmente querida –su poca empatía y su distancia de la Prensa no le han ganado el favor del ciudadano medio–, y el hecho de que se llevara al deportista más deseado del panorama tampoco aumentó su popularidad. Nadie sabe muy bien por qué, pero Carbonero no cae bien. Ella es consciente de este hecho y se ha propuesto hacer todo lo que esté en su mano para cambiarlo.

Está claro que su continua pompa de amor romántico con el portero merengue es un punto a favor (no empalaga tanto como el terrible dúo Shakira-Piqué), y más ahora que los dos se van a convertir en felices padres. Y es que está previsto que la periodista deportiva dé a luz el día de Reyes. Aunque afirmó que quería continuar su labor en televisión hasta el último momento, la toledana ha tenido que pedir la baja por la inminencia del parto. Y mientras espera con ansia la llegada de su primogénito, Carbonero se dedica a actualizar su recién estrenado blog y a disfrutar de un merecido descanso que aprovecha para realizar tareas como pintar la habitación del bebé, realizar compras navideñas por el centro de Madrid o disfrutar de dulces momentos cinéfilos, sofá y manta incluidos, con Casillas en casa.

Vuelta a lo grande

Pero Carbonero está haciendo mucho más que descansar estos días. La periodista, consciente de su baja popularidad, busca un nuevo agente que sea capaz de darle un vuelco a su imagen, que la convierta en alguien querida, admirada y, sobre todo, atractiva para las marcas. Y es que según Personality Media, Sara Carbonero es conocida por el 92 por ciento de la población, sobre todo en edades comprendidas entre los 35 y 44 años, donde alcanza el 95 por ciento. «Por su parte, Casillas llega al 97 por ciento. Juntos tienen un valor de marca de más de un millón de euros», afirman desde la consultora que asesora a anunciantes y agencias de publicidad a la hora de elegir al personaje famoso adecuado para protagonizar sus campañas. El problema principal es que no siempre hay una correspondencia entre ser conocido y ser querido. De hecho, en el caso de Carbonero, su popularidad no es directamente proporcional a su aceptación, sino al contrario. Y aunque muchos afirman, puede que con tino, que gran parte de la antipatía que despierta la periodista se debe a la envidia, lo cierto es que va a luchar por relanzar su imagen y, con ello, su caché. Con maternidad recién estrenada y nuevo agente, ¿conseguirá Sara Carbonero caernos bien en 2014?