Lola Herrera presenta sus «recuerdos»

Resultó un cartelón cinco estrellas que ya quisieran muchas presentaciones. Todo para arropar lo que Lola Herrera evita llamar «memorias», «porque tan sólo son recuerdos». Ha sido discreta e incluso piadosa, como su gesto de no mencionar al galán ya calvo que la estafó sentimentalmente durante siete años, «quizá porque yo no quise ver lo que había». Nada de ajustar cuentas. También obvia citar a la cómica con la que compartió «Alicia en el País de las Maravillas»: «Con sus desmadres tan de la vieja escuela me hizo pasar dos años terribles y deseché la gira hispanoamericana, aunque me hacía ilusión». Calla también sobre el primer director de «Cinco horas con Mario», algo falto de sensibilidad. «No lo digas, por favor. Aunque sé cómo eres con los amigos», me dijo, y nosotros lo somos desde que Vicente Parra la descubrió en «Cherie». Lola siempre me recuerda algo que luzco como si fuera una medalla: «Mi primera entrevista me la hiciste tú cuando aún estabas en La Coruña», me recuerda siempre.

Fue un mediodía para el recuerdo, avivado por la lectura aterciopelada de Magui Mira, que dudó con qué páginas quedarse –son 245, que emocionan de principio a fin– mientras Natalia Figueroa evocaba cómo se conocieron. Un bautismo sin claroscuros, empezando por el casi kimono blanco de la protagonista, que acentuaba su placidez y sencillez. Se conmovió con la emoción de José Sámano o el fervor de incondicionales como Carmen Maura. Allí estuvieron Pilar Bardem, siempre presta a la lucha con su falda larga de crochet, y Esther Martín, la tan venerada peluquera de actrices como María José Goyanes. Lola fue íntima de su madre, Mimí Muñoz, y llegaron a convivir cuando la abandonó Daniel Dicenta, al que se le ha perdido la pista. Maribel Martín disimuló su belleza bajo un poncho y Massiel resurgió más rubia y optimista que nunca con su mácula aún afectada, mientras Solé Jara era confundida con alguien del clan Goyanes y la gente bromeaba con Cristina Almeida para que también publique sus memorias. «Se titula "Lo mejor"y no habrá continuación con lo peor de mi vida, ya superado», remachó Lola. «He limpiado otro trocito del trastero donde a veces mete mano mi loquera. Yo estoy en el aquí y ahora, y no acumulo rencor».