“Papuchi”, el antecedente fogoso de Julio Iglesias

El doctor Iglesias Puga tuvo una tan vida agitada como la de su hijo... siempre en pos de las faldas

  • “Papuchi”, el antecedente fogoso de Julio Iglesias

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16 de julio de 2019. 20:04h

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Jesús Mariñas 16/7/2019

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Se ha producido un golpe inesperado justo cuando el caso parecía resuelto. Tras varias décadas intentando vencer la resistencia y negativa de Julio Iglesias, la confirmación judicial de un nuevo hijo llegó cuando menos lo esperaba quien ahora está “refeliz” con su Miranda Rijnsburger, aunque ella resida en el reformado “casoplón” de la miamera villa Indian Creek.

Por su parte, y después de que se le quedara pequeño el globo terráqueo, el cantante se encuentra asentado en la sexy y facilona (hablo por experiencia) República Dominicana. Nunca admitió que sus posibilidades creadoras fueran más allá de la música, y cree que tiene bastante con sus propios hijos como para dejar que le endose uno nuevo: Javier Sánchez Santos, cuya aguerrida madre nunca quiso retirarse a la retaguardia, lejos del enemigo.

Me resulta altamente sospechoso y malencarado que el mismo día en que se conoció el fallo del juez por el que se confirmó que Javier era hijo del cantante coincidiera con la aparición de la portada del “Hola” del pasado miércoles. En ella, cinco de los vástagos Iglesias (solo los que comparte con Miranda) posan sin Julio, como una familia admirable. Lo son, al menos físicamente, las gemelas Victoria y Cristina y el pequeño benjamín, Guillermo, quien con sólo 12 años cuenta con el parecido físico del doctor Iglesias Puga, que tanto juego nos dio en su animada vida, siempre en pos de los juegos de faldas.

En lo sentimental fue muy productiva, y el ginecólogo acabó cansándose con una morena ante la crítica, el desplante y despreocupación de sus hijos Julio Jr. y Carlos, que nunca entendieron ese alocamiento amatorio con Ronna Keitt. Ella fue su apoyo y estímulo final, pero después del enlace nunca más se supo. Keitt evitó relacionarse con esa parentela, siempre en su contra, y se diluyó en la Norteamérica más profunda, donde había nacido.

El inolvidable “Papuchi” las prefería rubias, que es lo que literariamente corresponde a los caballeros desde la película de la Monroe y el divertido libro de Anita Loos. Fue un personaje que hasta desbancó a la descendencia: sus hijos Julio y Carlos no heredaron tal simpatía, a veces pesada y excesiva.

«Gracias a Julito, vosotros os habéis hecho millonarios», solía soltarnos el doctor, sin saber lo que decía, a Jaime Peñafiel y servidor. Y de nada servía informarle de lo bajas eran las retribuciones en España: «Ya, ya, estáis forrados por “Hola” e “Interviú”», donde yo trabajaba por aquel entonces, porque Antonio Asensio (fundador del grupo) se deslumbró con Julio y me mandaba cubrir sus recitales por todo el mundo. El doctor no pedía compensación, sino reconocimiento. Quería que le confesásemos cómo nos ayudaba el éxito mundial de su hijo.

Tal época pasó a la historia y sus discos actualmente están rebajados a 6,99 euros en El Corte Inglés. Julio Jr. cumplió 75 años el pasado 23 de septiembre y aun así le nace este niño, que parece caído del cielo para amargarle la ancianidad y poner nerviosa a Chábeli (su hija preferida). También al resto de la variada y numerosa prole, que permanecen enfurecidos, pensando qué heredará lo incalculable. Esta vez a Julito le molestará ser portada y toca madera, como yo...

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