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Pedro García Aguado: "Si las drogas no me tumban, las críticas menos"

Tras ayudar a superar adiccIones en «Hermano mayor», el que fuera oro olímpico de waterpolo (50 años) se lanza a la piscina de la política como Director de Juventud del PP de Madrid. «Mi hija pequeña quería votar a Vox y hablamos», nos ha confesado desde Canarias.

Tras ayudar a superar adiccIones en «Hermano mayor», el que fuera oro olímpico de waterpolo (50 años) se lanza a la piscina de la política como Director de Juventud del PP de Madrid. «Mi hija pequeña quería votar a Vox y hablamos», nos ha confesado desde Canarias.

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«Participé en cuatro Juegos Olímpicos y me quedé con la espinita de competir en otro, ya recuperado de mis adicciones. Así que la carrera política que inicio me la tomo como mis quintos Juegos, con la presión de unos rivales, con objetivos a cumplir en cuatro años...Tiene muchas semejanzas con la vida de un deportista de élite». Pedro García Aguado (Madrid, 1968) se confiesa para LA RAZÓN desde Canarias solo unas horas después de que Isabel García Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, le haya incluido entre la cincuentena de nombramientos del nuevo Gobierno. Para el conocido como «Hermano mayor», un cargo a la altura de su 1.93 cm: la Dirección General de Juventud madrileña, con un presupuesto anual de 15 millones de euros.

Aguado, Medalla de oro de waterpolo en Atlanta (1996), ha perdido la cuenta de las llamadas y las entrevistas «algunas amables y otras con mala leche» desde que el martes su nombre se unió al del PP. Cuando le planteo por qué se ha lanzado a esta piscina, tras colgar el bañador en 2003, tira de su habitual franqueza: «No, no... ¡el lío en el que me han metido! Yo les ofrecí los servicios de Centro Tempus, especializado en ayudar a superar adicciones, para que nos subcontrataran unos talleres gestión de las nuevas tecnologías, cómo afrontar los trastornos de alimentación de los jóvenes... Sé que a Isabel le gusté mucho cuando nos reunimos. Yo quería ayudar, ¡pero de ahí a ser un alto cargo!» Y continúa: «A la primera persona que llamé fue a mi padre y luego a mi entrenador, Mariano García. Mi padre está orgulloso y ya me advirtió:''Agárrate los machos''». Pedro ya ha tenido que dar explicaciones de su cualificación para el cargo y de su sueldo, algo menos de 100.000 euros por temporada: «Con dos conferencias ya gano lo que aquí en un mes –rebate el ex presentador–. Lo que pasa es que a la izquierda siempre le gusta poner el foco en estas cosas. Pero yo con la política pierdo dinero. Por eso estoy mirando la ley de compatibilidades. Tengo dos hijas, una con una carrera muy exigente, y necesito seguir generando ingresos».

Hasta 2015, Aguado llevaba siete años en nómina de Mediaset asesorando a familias desestructuradas y a adolescentes conflictivos (leáse la superviviente Dakota), como «Hermano mayor» (Cuatro). «Mi madre murió de cáncer ese año. Fue la razón por la que dejé el programa, porque me tocó comerme todo aquello. Ella vivía en Cataluña y no paraba de decirme: “Me quiero ir” con todo lo que estaba pasando allí. Estaría muy orgullosa de mí, además era del PP. Ella me enseñó lo que era ser feminista, porque se divorció en los 80». Padre de Claudia (21) y Natalia (18) y separado dos veces, tanteo al deportista sobre cómo ven ellas su entrada en política y el omnipresente #Metoo: «Están encantadas con mi nuevo trabajo. Y diría que son mujeres de ahora, apartadas de la radicalidad contra el hombre. La pequeña, Natalia, me dijo que quería votar a Vox y hablamos. Me confesó: «No me gusta su visión de los matrimonios gays y de la violencia de género». Le expliqué que en Vox son católicos y solo entienden el matrimonio entre hombre y mujer. Y sobre la violencia de género, le comenté que creen que la actual ley deja desprotegidos a los varones». Ni Santiago Abascal ni Albert Rivera consiguieron zambullirle en sus filas, pese a que Aguado coqueteó con ambas formaciones. De hecho, fue uno de los primeros ponentes que el partido naranja invitó cuando estrenó su España Ciudadana.

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Pedro García Aguado siempre ha mostrado su apoyo a la presidenta Isabel Díaz Ayuso

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Nuevos objetivos

Desde el pasado noviembre, el deportista se encontraba en paro mediático y centrado en sus conferencias de «Aprender a educar» tras concluir su contrato con Antena 3. ¿Qué objetivos se plantea ahora que Ayuso le ha rescatado para la causa? «Antes de nada, la vivienda, que tengan alquileres asequibles, mejorar el transporte...». Le interrumpo para recordarle que el paro juvenil en la capital ronda el 30 por ciento. Entonces reflexiona: «Hay que analizar primero a quién está afectando más la falta de trabajo, si a jóvenes universitarios o a otras profesiones, y entonces poner medios». Y continúa: «Llevo quince años trabajando con ellos y lo que más les preocupa es la formación, el sentimiento de que valgo para algo, si soy útil. Y también su relación con las nuevas tecnologías. Ellos se comunican por ahí y la solución no es quitarle esa vía sino enseñarles a gestionar su uso. El principal problema que tenemos los adultos con los jóvenes es que no tenemos claro cuál es el modelo educativo, por ejemplo, si queremos que sepan valerse por sí mismos, tenemos que ponerles normas, límites y que sus actos tengan consecuencias. Si como tengo mucho trabajo le doy todo lo que pide, les convertimos en tiranos». Pedro, mejor jugador de waterpolo y medalla de la Real Orden del Mérito deportivo en 2001, ha escrito varios libros sobre su experiencia con las drogas, como «Dejarlo es posible» o «Mañana lo dejo», donde ha reconocido: «Bebía 2,5 litros de alcohol cuando fui campeón olímpico».

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Su lado más personal

En 2003 ingresó en un centro de rehabilitación y aunque lleva 16 años sin probar ninguna sustancia, reconoce que «estoy recuperado pero no curado. La adicción es de por vida». A sabiendas de que es abstemio, le pregunto cómo son ahora sus juergas: «Yo voy a cenar y cuando la gente ya se empieza a entonar con las copas sé que voy a ser el chófer. Nunca salgo hasta las 6 de la mañana. Estoy hasta las 3 como mucho y con la gratificación de que sin beber o sin drogarme no me he perdido nada. Además, tengo muy asumido el concepto de enfermedad, me da igual no poder hacerlo porque soy más débil, no poder tomarme una cerveza. Lo sé ahora, tras 16 años rehabilitado». Algo que ha sabido transmitirle a sus hijas: «Yo a Natalia y a Claudia les doy libertad, pero mi casa es un espacio libre de drogas. Les digo, ¿te quieres?, ¿te valoras?, ¿te respetas? Entonces no hagas nada para gustar más. También les he contado que tienen un gen tendente a las adicciones y así les he metido un poco de miedo». Antes de despedirme descubro que ya ha sufrido la primera aguadilla de Gabriel Rufián en las redes. «Mira, si las drogas no me tumban, las críticas menos», concluye.

«MI MADRE ESTARÍA ORGULLOSA PORQUE ADEMÁS ERA DEL PP»

«¿Quién nos iba a decir, verdad mami?». El mismo día en el que se conocía su nombramiento como Director de Juventud del PP en Madrid, Pedro colgaba una foto de su infancia, junto a su madre, fallecida de cáncer en 2015. «Me la mandó mi hermana ese mismo día y me puse a llorar sin parar nada más verla –confiesa Aguado– «Mi madre y yo tuvimos una relación amor-odio durante unos años, pero ahora solo es amor. Ella sí que estaba empoderada. Daba a todos cursos de felicidad. Estoy seguro de que estaría orgullosa de mí, porque además era del PP». Otra de las mujeres que sin duda es protagonista de sus redes sociales hace meses es Isabel García Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid. «A mí Isabel me representa», confesaba días antes de su nombramiento. «Me sumo al apoyo a Ayuso tras la campaña de ataques ruines, por no decir algo más fuerte» o «la Comunidad de Madrid gana y mucho con ella en la Presidencia», afirmó el ex presentador.