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Pilar de Borbón: "A Felipe VI le ha tocado bailar con la más fea"

La hermana del Rey Juan Carlos, fiel a su cita anual, inaugura el Rastrillo solidario el día 16, que permanecerá abierto hasta el 24.

La hermana del Rey Juan Carlos, fiel a su cita anual, inaugura el Rastrillo solidario el día 16, que permanecerá abierto hasta el 24.

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Fiel a su cita anual, la infanta Pilar se pone al frente del Rastrillo de Nuevo Futuro que se inaugura el próximo sábado en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid. A pesar de sufrir las consecuencias físicas del tratamiento con quimioterapia al que se somete para combatir el cáncer de colon que le diagnosticaron hace casi un año, reúne fuerzas y atiende a los lectores de LA RAZÓN. Adelanta que el día 19 acompañará a la Reina Sofía en su tradicional visita al Rastrillo, donde adquiere parte de los regalos para Navidad y hace un ruego: «Dejádmela quietecita para que compre porque es muy comprona y eso nos viene muy bien».

También, da gracias a Dios por estar viva, afirma que su hermano cuida muchísimo de sus dos hermanas y que pasarán las fiestas en familia. El día de Navidad irán a misa en La Zarzuela y luego comerán allí. Sobre los últimos discursos que ha dado su sobrina, Leonor de Borbón, está encantada: «Qué bien habló catalán, inglés y árabe, me quedé maravillada, y, además, muy natural. Tenemos un buen futuro».

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–Por lo que veo, ese carácter fuerte suyo sigue intacto. ¿Es de las que amenaza al cáncer: tú ahí quieto o te doy?

–(Se ríe) Hay ciertos momentos, horas del día, en los que me fatigo más, pero si me canso me voy. A ver cómo salimos de esto... Tengo yo no sé cuántas oraciones de dos curas amigos. Cada uno, desde una punta, uno en Mallorca y otro en Madrid, rezan por mí y me ampara que hablemos por whatsapp.

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–¿La fe ayuda?

–Mucho. Ahora, por fin, he comprendido el poder de la oración. Sabía que era importante pero ha tirado de mí porque he estado muy malita dos veces. Me han quitado metro y medio de tripa y eso es muy gordo. Mi médico es mago.

–¿Cómo ve la vida, doña Pilar?

–Ahora vivo al día. Vivo con mis hijos, siempre hay uno conmigo y después, los domingos vienen más.

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–¿Nos regalará el libro de su vida?

–No, porque he conocido a demasiada gente que ha hecho daño a mi familia, entonces, nombrarlos haría daño a la vez a sus hijos o a sus nietos, que no tienen culpa, y eso no me parece correcto. Gracias a Dios, he vivido bien. He tenido una vida maravillosa, unos padres que no se puede decir más de ellos y que nos han educado para la vida, que es lo que más les agradezco, y no debo escribir ese libro. Mi padre también era de esa teoría: «No, Pilar, tendríamos que hablar de gente y sus hijos o nietos pueden sufrir».

–¿Existe algo que le hubiera gustado cambiar, algo de lo que se arrepienta?

–Si a alguien le he hecho daño, sí me arrepiento. Espero no habérselo hecho a nadie, pero no cambiaría nada de mi vida.

–¿Hay algo que le haga ilusión, algún deseo?

–No sé, porque me han pasado tantas cosas buenas que he tenido mucha suerte. Sí me gustaría ver crecer a mis nietos y que les vaya bien en la vida, también a mis hijos. El lunes pasado me llevé a un nieto de 14 años, que mide un metro ochenta y cinco, a la ópera y el muy tonto, que le llevo un bocadillo así de grande (me señala con las manos) de jamón, me dice: «Abuela, no me gusta, ni el marisco». Debe ser el único español al que no le gusta, así que tuvo que salir del Teatro Real, con su otra abuela, a comprarse algo para cenar.

–¿Hay algo de lo que esté harta?

–De que los políticos no se pongan de acuerdo. Estamos todos hasta el gorro. Me parece mal que solo piensen en su ombligo y no en España.

–Igual hay quien echa de menos a su hermano, el Rey Juan Carlos, en estos momentos.

–Al Rey Felipe le ha tocado bailar con la más fea. Son momentos difíciles y Letizia le ha ayudado muchísimo. Mi hermano tenía un golpe de cintura que...(y hace como un giro con el cuerpo), pero a cada uno le toca vivir la vida como le viene.

–Si me permite una apreciación, ahora se ve a su hermano y a Doña Sofía ir juntos a muchos sitios. Algo que sorprende por lo distanciados que han vivido en épocas...

–Pues cosas de la vida, no sé. Yo creo que ahora se llevan mejor y se han vuelto a encontrar y quizá con el paso del tiempo... pues mira qué bien.

–¿De dónde saca la fuerza?

–Eso es lo que me decía el médico que me operó: «Es usted una mujer muy fuerte», y yo le dije, «pues a ver cómo me deja». Es que fueron ocho horas de operación. En mi casa no se llevaba estar cansado y yo me acuerdo de mi tía Dolores, de ir a verla porque estaba muy malita, y decirle a mi madre: «Mami, vente a ver a tu hermana que se está muriendo», y ella responderme, «qué tonterías, si estaba divinamente esta mañana cuando la ví», y murió esa noche.

–¿Eso es genética Borbón?

–Nosotros estamos de pie hasta que nos morimos y no nos cansamos hasta que fallecemos. Eso es lo que nos pasa a los Borbón. Además, yo soy doble Borbón por padre y madre, eran primos.

–¿Qué le ha pedido a los Reyes Magos?

–No se me ocurre nada porque la salud se la pido al de arriba.