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El macho alfa Pedro Sánchez elige a ministros beta

Así son los nuevos ministros, asumen el mandato del macho alfa con más camaradería

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
Pedro Sánchez, presidente del GobiernoMaría José López Europa Press

Algo se está fraguando en el Gobierno. Algo más gordo que el tradicional intercambio de las gallinas que entran por las que salen, al menos en cuanto a estilo, tono y maneras. Pedro Sánchez ha tomado impulso de la mano de un nuevo equipo de ministros y hombres sin el señorío de Calvo, Ábalos o Redondo, y llamados a hacer poco ruido. ¿Los bonobos están ganando terreno a los chimpancés? La metáfora animal es oportuna porque, a juzgar por los expertos, el dominio alfa corre peligro. «No hay espacio para él, ni para sus verdades inmutables», avanza Fernando Botella, consultor y formador de líderes.

El escenario es confuso. Mientras los ministros entrantes han reconocido al jefe y están manifestando su voluntad de cooperar y gobernar en equipo, el presidente se ha preservado para sí ese liderazgo faraónico que deja claro quién sigue al mando y quién decide adónde dirigirse, qué ruta seguir o cuándo retirarse, aunque tenga que echar mano del viejo adagio «esa misma boca que a ti te dice te amo un día prometió conmigo por y para siempre». Como bien describe el mito del macho alfa, su mayor fortaleza es precisamente esa seguridad en sí mismo y su claridad para saber qué quiere. Lejos de disimular, se pavonea de su propia osadía. Todo menos doblarse.

En la naturaleza, los nuevos ministros representarían el modelo beta de los bonobos, criaturas más tolerantes y con mayor disposición a la camaradería que los chimpancés, cuyo líder alfa se afana en engatusar y obtener la devoción y el acatamiento de los suyos, desatando un reguero de enredos personales e intrigas poco útiles para el bienestar social. «El liderazgo beta, sin embargo, se acerca a la gente, recupera el contacto con la realidad y contribuye al equilibrio», apunta Botella.

Teresa Ribera, Nadia Calviño, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz (de izda. a dcha.) en el primer Consejo de Ministros tras la remodelación del Gobierno FOTO: MONCLOA/Borja Puig de la Bellacasa EFE/MONCLOA/Borja Puig de la Bellacasa

Las lecciones de Jane Goodall cuando habla de la soledad del líder alfa al verse desbancado por su propio grupo a causa de sus caprichosas coaliciones y falta de prudencia podrían ser muy valiosas para este ciclo que inaugura ahora el Congreso. Botella señala que el mandatario beta es «alguien flexible, inteligente, sin reparos en admitir su ignorancia en infinidad de cosas, con capacidad adaptativa, sin miedo al fracaso y sin tiempo para quedarse enganchado al éxito. Es un líder diferente al de los audaces golpes de efecto o los puñetazos sobre la mesa».

Una vez que el poder beta ha tomado posición, queda por definir la jerarquía de ministras como Yolanda Díaz, más a tono con el poder alfa. La foto del nuevo Gobierno le pilló el gesto torcido y no se la ve dispuesta a quedarse atrás ni en estilo ni en liderazgo. Basándonos en las investigaciones de la psicóloga Sonya Rodhes, respondería a este tipo de mujer «descaradamente sexy y orientada a su profesión. Sus imponentes tacones de aguja caminan hacia la oficina… Y las suelas rojas lacadas envían la señal de sígueme».

En el extremo, el estilo omega que encarna Iceta con su gesto de disgusto al tomar la cartera de Cultura y lamentando su precipitada mudanza. Para los expertos, es el perfil más vulnerable. En la cadena de mando militar, sería el último en reclamar el botín de la victoria. Sensibles, inteligentes y amantes de la cultura y de la vida tranquila, son también personas enamoradizas, extrovertidas y con un afilado sentido del humor. Rhodes recurre a la caricatura de alguien desganado que toca su guitarra en un viejo futón en el sótano de su madre.

Raquel Sánchez, ministra de Transportes

Sus credenciales: mujer socialista y ecologista.

Raquel Sánchez, ministra de Transporte FOTO: A. Pérez Meca Europa Press

La apuesta por un modelo verde y digital de la sucesora de José Luis Ábalos se ajusta a ese nuevo liderazgo beta capaz de gestionar a la velocidad de vértigo que exige la sociedad. Su recorrido vital y profesional se limita a su pueblo barcelonés de Gavá. En él se crio, estudió y ejerció como alcaldesa. ¿Suficiente para tomar el testigo de un astuto veterano? Con su estilo austero, también en la forma de vestir, es la imagen de ese relevo que ha escogido el presidente Pedro Sánchez en el que ser mujer, socialista y ecologista (y en el caso de Raquel Sánchez, federalista) se convierte en el principal valor añadido

Pilar Llop, ministra de Justicia

Ejerce el mando con puño de hierro y sin estridencias.

Pilar Llop, ministra de Justicia FOTO: POOL MONCLOA/Borja Puig de la Bellacasa POOL MONCLOA/EFE

De nuevo un ejemplo de líder sin fuegos artificiales ni actuaciones grandilocuentes. Tiene amplia experiencia como magistrada experta en violencia de género y ahora como ministra de Justicia se enfrenta a serios cometidos en los que mantendrá esas cualidades de líder que encubre su mando con discreción, sutileza y empatía. Aunque evita la confrontación directa y no hace alarde de su fuerte carácter, su lucha feminista es encarnizada. Emplea en ella una naturaleza dialogante y calmada, pero efectiva, poniendo el acento más en el objetivo que en la orden.

Isabel Rodríguez, portavoz del Gobierno

Erudita en el discreto encanto del escarceo.

Isabel Rodríguez, portavoz del Gobierno FOTO: FERNANDO VILLAR EFE

La nueva ministra lleva la corrección en su imagen y la lealtad en el rojo favorito de sus trajes. Cuando en su bautismo como portavoz le preguntaron si es Cuba una democracia jugó, nerviosa y con la sonrisa almibarada, a la proverbial indefinición gallega, a pesar de ser castellanomanchega, tomando al pie de la letra la lección beta que dicta escuchar más y expresar menos. Aunque le pese, tendrá que acostumbrarse a que su boca es la del Gobierno y también al escrutinio minucioso de la sociedad. Su tono aplacado contrasta con el huracanado de su predecesora.

Pilar Alegría, ministra de Educación

Tuvo 24 horas para recomponer su imagen

Pilar Alegría, ministra de Educación FOTO: Ballesteros EFE

De su familia de agricultores aprendió humildad, respeto, diálogo y esfuerzo, cualidades beta que le han ayudado a auparse en la política, leal a los tiempos que marca el partido, pero sabiendo con quién subiría cada peldaño. Amante de la música indie, su mayor orgullo es trabajar en lo que cree y, según declaró en una entrevista, la lectura le ayuda a darse cuenta de que «sabes menos de lo que crees». Concibe la política como un proyecto en equipo, nunca individual. En 24 horas cambió su arriesgada imagen de encaje por una mucho más discreta, monacal.

Félix Bolaños, ministro de la Presidencia

Llega bien entrenado y con “probadísima lealtad”

Félix Bolaño, ministro de la Presidencia FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Es el nuevo hombre fuerte del presidente y está agradecido de pasar de la trastienda del poder a la primera línea. «Estas cosas ni se deben pedir ni se pueden rechazar», declaró al asumir su cargo. «Lo hago con honor y con gran responsabilidad», insistió garantizando que un mandato sin ruido, sin crispación y sin «debates que no llevan a nada». Como impul-sor y artífice de algunas de las negociaciones más decisivas, ha demostrado lealtad y discreción. Quienes le conocen desta-can su carácter apacible y poco dado al relumbrón. Sin duda, un líder beta que Carmen Calvo corroboró.

Diana Morant, ministra de Ciencia e Innovación

La paciencia de la princesa Leia de ‘Star Wars’

Diana Morant, ministra de Ciencia e Innovación FOTO: EUROPA PRESS/J. Hellín. POOL Europa Press

Ha prometido dejarse la piel en defensa de la Ciencia y la Innovación de España. De momento, ya ha tenido que poner a prueba su paciencia ante la ola de memes que inspiró en su toma de posesión al ser comparada con la princesa Leia de «Star Wars». Su juicio como alcaldesa de Gandía tiene el mismo veredicto: correcta, cercana, con empatía y vinculada a su tierra, a sus gentes y a las fiestas. Preparada tanto académica como emocionalmente para ocupar un cargo que exigirá trabajo en equipo.