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La crónica de Mariñas: Por qué Amancio Ortega eligió a su hija Marta para dirigir su imperio

«Muy responsable y preparada, además de físicamente atractiva, a veces la encuentran algo distante»

¡Marta Ortega
¡Marta Ortega FOTO: Eloy Alonso REUTERS

Impactante y asombroso. Con 38 años, Marta Ortega, hija pequeña del súperempresario Amancio Ortega, hereda la mayor empresa de la Bolsa española. Algo que suena a increíble, o, más bien, a récord norteamericano, aquí no las gastamos así. Recibe Inditex y se encargará de presidirlo, algo nada fácil porque Amancio solo hay uno. Pero su chica promete, está preparada y muy experimentada. Su padre la enseñó bien. El propietario de Zara la escogió por encima de sus dos hermanastras nacidas del primer matrimonio paterno con la igualmente llamativa Rosalía Mera. Por algo sería y algo tiene el agua cuando la bendicen. Muy responsable y preparada, además de físicamente atractiva, a veces la encuentran algo distante, seca o casi hermética, otra lección también aprendida de su riquísimo progenitor. Pero hay que entenderlo, los millones y la responsabilidad condicionan, presionan y propician un cambio en el carácter y la forma de comportarse. Ahora se impone una barrera ante ella, tan poderosa, además de tener enormes y bellos ojos claros. Así hay que entenderlo.

Quedamos a la expectativa de su futuro comportamiento; aptitudes, además de encanto físico, los tiene, y desde una lógica reserva únicamente le queda adaptarse a las millonarias circunstancias a buen seguro muchas veces incómodas. No le arriendo la ganancia aunque sé que nos sorprenderá. Quedamos a la espera de elevarla a los altares profesionales. Sea bienvenida como de igual manera aunque por circunstancias distintas lo de Canales Rivera, ya enrolado en el famoseo.

Apuesto por Marta Ortega, que me parece un gran valor humano por encima de su capital. Eso sí, mientras me doy cabezazos ante la posibilidad de que Canales Rivera pueda perder la herencia familiar que le dejó Riverita. La Navidad, pues, se anima y nos distrae con estas y otras peripecias.