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La sudadera de Macron a lo Zelenski, ¿alarmismo o marketing?

El líder francés se apropia de la indumentaria castrense en un momento de crisis extremo, ¿qué quiere decirnos?

Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania
14/03/2022
Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania 14/03/2022 FOTO: UKRAINE PRESIDENCY/ ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO UKRAINE PRESIDENCY/ ZUMA PRESS /

Barba de tres días, alguna cana en las sienes, semblante duro y sudadera con el logo CPA10 de la brigada paracaidista. La guerra podría haber aguzado ese espíritu candoroso que persigue al presidente francés, Emmanuel Macron. ¿Juega a la guerra desde el Salón Dorado de su residencia El Elíseo, rodeado de los exquisitos tapices que escogió Madame de Pompadour en el siglo XVIII? ¿Qué intención hay en las imágenes que ha compartido la fotógrafa oficial, Soazig de la Moissonnière, en su cuenta de Instagram?

En la paz y en la guerra la vestimenta comunica y en LA RAZÓN hemos analizado con diferentes consultores y asesores políticos la intención de Macron con este guiño a su homólogo ucraniano Volodímir Zelenski. «Con su nuevo personaje, un soldado a cargo o político que pone sus pies en el campo de batalla, busca enviar un mensaje de liderazgo», avanza Andrés Obando, consultor de comunicación política. Es lo que el ciudadano busca en un momento de conflicto, «un comandante que luche y le defienda, no un burócrata que se siente a firmar papeles, personaje que ya representó en las recordadas reuniones con el presidente Putin», añade.

Desde La Fábrica de Discursos, sus asesores ofrecen su versión: «Una guerra es un escenario negativo que puede representar actitudes positivas, heroicas y humanas. Si estás en conflicto, eliges atuendo de conflicto. Exportas la idea de que el primero que no se retira es el comandante en jefe. En entornos no occidentales, es habitual ver a los líderes en reuniones y ruedas de prensa con uniforme militar, expresando que su mente y su cuerpo siguen combatiendo para defender a sus ciudadanos», dice.

Técnicamente, Macron responde a esa percepción de líder. «Luciendo como el hermano casi idéntico en vestimenta de Zelenski -indica Obando-, tiene la clara intención de ser parte del grupo de los buenos frente al mal que representan el presidente ruso y sus simpatizantes». Pero hay que manejarlo con cuidado. «Las distancias obvias pueden hacer que Macron caiga en ridículo». En esta observación coincide Álex Comes, consultor político del Estudio LaBase: «Los símbolos son perfectos cuando el líder está sobre el terreno. La camiseta militar de color caqui de Zelenski es real; en El Elíseo es puro postureo». Los consultores creen que la sudadera negra podría ir de la mano de un juego de geopolítica francesa muy bien pensado de cara a las elecciones en abril. «Está tratando de levantar su intención de voto de alrededor de 24 %, para lograr la victoria seguramente en segunda vuelta», opina Obando. Sus contrincantes directos, Marine Le Pen y Éric Zemmour, han recibido el impacto negativo en la opinión pública por su admiración a Putin.

¿Sánchez debería seguir el ejemplo Macron? «Su imagen política es la de estratega que busca proyectar una idea de liderazgo a nivel internacional. No siente necesidad de vestir de militar», responde Comes. «A diferencia de Macron -añade Obando-, Sánchez está en la condición de político de traje y escritorio. Es entendible teniendo en cuenta el papel coprotagónico en el conflicto que ha tenido el presidente francés». Por otra parte, España está aún lejos de elecciones. «Sánchez -continúa este experto- se encuentra en un personaje de limbo, al margen de inmiscuirse más allá de palabras y siempre bajo el paraguas de la OTAN, solo tomando decisiones tajantes cuando se ve presionado».

Aunque podría considerarse que su personalidad tambalea, Obando recuerda que se encuentra en una situación de gestión, no de guerra. «Trata de jugar en equipo con la UE, más allá de buscar protagonismo, y esto es lo adecuado por ahora». Los asesores de La Fábrica de Discursos concluyen que detrás de la sudadera de Macron hay más postureo que realidad, pero cumple un objetivo: «No salir del foco de la conversación ciudadana».