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La crónica de Amilibia: La bandera arcoíris en la Nao Victoria

Banderas LGTBI.
Banderas LGTBI. FOTO: JAMIE MCCARTHY

Diana Morant, ministra de Ciencia e Innovación, ha gastado 60.500 euros en un estudio en el que se concluye que el terremoto de Lorca (2011) fue un fenómeno básicamente machista porque «el papel de héroes quedó para los varones». Preguntándole a Irene Montero se habría ahorrado la pasta, e incluso la ministra de Igualdad hubiera brillado en el análisis del seísmo diciendo cosas como que se dieron situaciones tremendas en las que ellos quisieron rescatar a algunas mujeres sin que ellas les dieran el pertinente permiso. La pista central del circo se anima con números nuevos: terremotos machistas y la pasarela transformista de los héroes nacionales en las series televisivas. El actor Álvaro Morte dice que, para evitar que la derecha se lo apropie, ha convertido su personaje, Juan Sebastián Elcano, «en un tipo muy de izquierdas, que busca siempre el consenso entre sus hombres, que persigue el bien común…Mi Elcano es muy de izquierdas y cero totalitario».

Ya puestos, podría haberlo convertido en drag queen, trans o no binario, y así colocar la bandera del LGTBIQ+ en la Nao Victoria. Álvaro puede dar mucho juego, porque, ¿en qué podría convertir al descubridor de América si un día le tocara hacer de Cristóbal Colón? ¿En el progresista que quiso convertir a los indígenas en cristianos de base iniciándolos en la Teología de la Liberación? ¿Y al Cid Campeador en el precursor del Che, que aún luce en muchas camisetas después de muerto? ¿Y a Don Pelayo en un rey progresista que inició la Reconquista para llevar la alegría de la sidra asturiana a la morería?

Dicen que Diana Morant quiere estudiar ahora si lo de La Palma fue también un volcán machista, desparrame de lava heteropatriarcal o así.