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Kiko Matamoros: “Quiero tener un hijo con mi pareja e intentar ser mejor padre”

No se imagina cambiando pañales pero sueña con jugar con ese hipotético hijo que le haría muy feliz

Kiko Matamoros con la cara hinchada tras someterse a un retoque estético
Kiko Matamoros con la cara hinchada tras someterse a un retoque estético FOTO: La Razón (Custom Credit) Telecinco

Este pasado lunes por la tarde venía al mundo Benjamín, segundo hijo de Laura Matamoros y nuevo nieto de Kiko Matamoros. El feliz abuelo recibía la noticia en directo y se emocionaba de tal forma que no podía reprimir unas lágrimas, entre los aplausos de sus compañeros de programa.

“El parto ha sido normal, más rápido y menos pesado que el primer parto de mi hija. Estoy tremendamente agradecido a la vida, feliz y emocionado. Mi nieto Benjamín es muy guapo ya le he visto y se parece mucho a mi hija Laura”.

El mismo Kiko quiere añadir un nuevo miembro a su familia, y reconoce que “hace tiempo que quiero tener un hijo con mi pareja, e intentar ser mejor padre. Me haría una gran ilusión repetir paternidad”. No se imagina cambiando pañales pero sueña con jugar con ese hipotético hijo que le haría muy feliz.

Su novia Marta, según Matamoros, “esta emocionadísima y feliz por el nacimiento de mi nieto”, y comparte el sueño de tener un hijo con el colaborador de “Sálvame”. La modelo llamó a Laura nada más enterarse de que había sido mamá, son buenas amigas…

Al principio, muchos dudaron de que su noviazgo tuviera recorrido, habida cuenta de que les separan cuarenta años en edad, ella tiene 24 y Kiko cumplió el lunes 65, pero está demostrado que su amor es incombustible y que la diferencia de edad nunca ha supuesto un handicap para su felicidad.

Marta le enviaba un cariñosísimo mensaje de amor a su pareja y le mando un ramo de flores al plató, acompañado de unas palabras llenas de sentimiento, un “te adoro mi vida. Nos quedan muchos años por compartir, te amo”.

Kiko, ante el cúmulo de emociones felices, deja a un lado su habitual “agresividad” verbal para transformarse en “un corderillo”. Que pena que no se repita esta situación más a menudo.