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Belén Esteban, decepcionada, se plantea dejar ‘Sálvame’ y dedicarse de lleno al salmorejo y a su madre

La colaboradora se siente más realizada con su nuevo proyecto profesional

Belén Esteban
Belén Esteban FOTO: Gtres

No le queda mucho tiempo en televisión, las bajas audiencias de “Sálvame” y, en especial de su sección “Lo de Belén”, le están pesando demasiado. La ex “princesa del Pueblo”, hoy “reina del mercadillo de Paracuellos”, quiere cambiar de vida.

La tele ya no le motiva como antes, se siente más satisfecha de su labor de empresaria alimenticia y ama de casa, enamorada de su marido, de su hija y de una persona a la que adora y a la que tiene lejos, su madre.

Carmen Menéndez y su hija son uña y carne, a la tertuliana le gustaría que dejara de de vivir en Benidorm y se viniera con ella a su amplio chalet de la localidad madrileña de Paracuellos, pero su progenitora tiene echa su vida, sus amigas, sus rutinas, en la localidad alicantina. Allí es feliz, incluso le gusta, o le gustaba, ir a bailar por las tardes a un local muy cercano a la playa de Levante.

Belén Esteban
Belén Esteban FOTO: Los sabores de la Esteban Los sabores de la Esteban

Belén la visita en cuanto tiene unos días libres, pero no le parece suficiente. Quiere pasar más tiempo con ella, y la solución es convencerla para que se avenga a abandonar la “ciudad de los rascacielos” levantinos.

Buena madre, buena abuela y… buena suegra. Su yerno Miguel la adora, se entienden perfectamente, y la madre de la Esteban agradece al sanitario todo el bien que ha traído a la vida de su hija.

Para Andreíta, aquella niña que no se comía el pollo, su abuela es un ejemplo a seguir, porque Carmen ha demostrado a lo largo de su existencia una serie de valores envidiables.

Dicen que preferiría ver a su hija fuera de la tele, que no le gustan los enfrentamientos que se producen casi a diario en “Sálvame”, que le recomienda a Belén que desarrolle su carrera profesional en el mundo empresarial que tan bien le va.

Los beneficios económicos del salmorejo, el gazpacho, las patatas fritas… de la de San Blas le permitirían vivir holgadamente sin necesidad de trabajar en la pequeña pantalla. Eso, seguro.