Vis Molina: «Los grandes chefs comen huevos fritos»

Profesión: periodista y filóloga.. Nació: en 1964, en Barcelona.. Por qué está aquí: por su novela «Mesa reservada» (Ediciones B).

–«Mesa reservada». Novela de suspense ambientada en un restaurante con tres estrellas Michelín. ¿Es un lugar ideal para matar o morir?

–Para morir.

–Y para matar cuando te presentan la factura, ¿no?

–Hay que evitar las sorpresas. Conviene saber a dónde se va. De momento, las facturas no despiertan en mí instintos homicidas. Más adelante...

–Están de moda los «realitys» con chefs, la tele está llena de ellos.

–La alta gastronomía es una de las pocas cosas que van bien en este país. Las pocas alegrías que tenemos vienen de ahí y de los deportes.

–Curioso: nunca hemos hablado tanto de alta cocina como en tiempos de sueldos bajos...

–Es una de las paradojas de la crisis. Pero los chefs buscan fórmulas para ofrecer menús asequibles. Saben que no está el horno para bollos.

–Sobre todo para bollos caros. Se documentó con largas jornadas en las cocinas de grandes restaurantes. ¿Qué ha aprendido?

–Que la alta gastronomía es disciplina de equipo. Hay un montón de gente trabajando de forma sincronizada en un espacio reducido.

–¿Qué otra cosa le llamó la atención?

–El mundo de los inspectores de la guía Michelín: van de incógnito, no toman notas. Ni sus familias saben que lo son. Parecen agentes secretos.

–Seguro que se le derrumbó algún tópico observando cocinas...

–Tenía la impresión de que todo ese mundo era cosa de hombres. Ya hay muchas mujeres en la alta cocina, sobre todo como sumilleres.

–Ya, pero no hay muchas grandes cocineras famosas...

–Las mujeres se echan para atrás cuando ven lo dura que es la cocina, las horas que hay que echar. Se hace difícil conciliar trabajo y familia.

–Los cocineros tienen fama de tener mal carácter...

–No los de ahora. Antes, en la cocina había gritos y tensiones. Ahora reina un silencio sepulcral. Buen rollito.

–Por cierto, ¿qué tal comen los grandes chefs?

–Comen platos tradicionales y sencillos, cocido, sopas, jamón. Muchos huevos fritos.

–¿Deconstruidos?