Teatro

Gomaespuma, al natural

Juan Luis Cano (izda.) y Guillermo Fesser presentan su espectáculo
Juan Luis Cano (izda.) y Guillermo Fesser presentan su espectáculo

«Hemos inventado el "Gomafuente", un híbrido entre Gomaespuma y Buenafuente porque le hemos pedido socorro».

«Hemos inventado el "Gomafuente", un híbrido entre Gomaespuma y Buenafuente porque le hemos pedido socorro», dice Guillermo Fesser. «Somos periodistas, venimos de la radio y la televisión y esto de las tablas es muy distinto. Aquí te puedes callar, pero en la radio lo haces y se te va la audiencia». Juan Luis Cano y Guillermo Fesser toman el relevo en Madrid de Berto y Buenafuente con «Nadie sabe nada», un espectáculo de improvisación que ellos representaron durante las Navidades en Barcelona. Está dirigido por Buenafuente, «que nos está enseñando cómo movernos en un escenario. Somos metralletas hablando y él nos va adaptando al "tempo"del teatro. Estamos asustados; ellos hacen monólogos y están acostumbrados, pero nosotros no, sólo presentábamos a otros», comenta Cano.

Un salto con paracaídas

No hay guión, aunque sí unos esquemas sobre los que construir diariamente cada función. La improvisación y el humor son sus únicos parámetros. Elementos que con más de 30 años de trayectoria en antena tienen bastante asentados. Ambos coinciden en que «es un salto al vacío, pero con paracaídas. Tenemos marcadores, sabemos qué vamos a contar, aunque no cómo. Cada día será distinto».

El espectáculo consta de tres partes, la primera es un combate dialéctico: «Nos lo planteamos como un encuentro y nos vamos a pedir explicaciones. Nos preguntamos sobre nuestra vida actual aquí y en EE UU –donde vive Guillermo– y contamos anécdotas de nuestras experiencias en la radio», comenta Juan Luis. Los dos tienen claro que «ésta es la parte que más nos inquieta porque es donde notamos más responsabilidad. Es la clave para conectar con el público o para que te tiren las sillas a la cabeza. El empiece predispone para el resto y, si comenzamos bien, el espectáculo va lanzado». Esto no puede hacerse sin complicidad. «Lo esencial del humor es la humildad para reírse de uno mismo, decir y aceptar lo que te digan. Nos lo estamos pasando bien porque nosotros mismos estamos sorprendidos de lo que nos contamos. Se nos caen lágrimas como cocodrilos de la risa», dice Fesser. La segunda parte consiste en comentar las noticias del día: «Esto es Gomaespuma en estado puro, lo que hemos hecho toda la vida, improvisar sobre la actualidad. Estamos acostumbrados a trabajar sin red, pero con todo preparado. A pesar de lo que está sucediendo, no nos apetece hablar de política, aunque si hay que hacerlo, se hace. La gente viene a divertirse, no a que sigan machacándola con la economía. La realidad está más para llorar que para reír y para exigir honradez a los políticos. El humor es un buen vehículo para viajar por el dolor y el país lo necesita. Nuestro objetivo es que lo pasen bien».

En la tercera, interviene el público. «Al entrar al teatro depositan una pregunta en una urna y, al final, nuestras manos inocentes las van sacando y vamos contestando. No las habrá comprometidas porque, una cosa es lo que ellos pregunten y otra lo que contestemos. Nuestro humor es muy surrealista y a saber por dónde vamos a salir».