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Un modelo económico ¿sostenible?
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Un modelo económico ¿sostenible?

  • Un modelo económico ¿sostenible?

Hablar de economía y medio ambiente como dos aspectos complementarios es algo que parece alejarse mucho de la realidad económica y medioambiental en la que vivimos. Sin embargo, existe un concepto que relaciona estos aspectos y nos permite desarrollar un sistema económico sin que sigamos abusando de nuestros recursos

Tiempo de lectura 5 min.

17 de octubre de 2019. 09:35h

17/10/2019

La preocupación por el medio ambiente crece a medida que vamos viendo más cerca las consecuencias de los daños que el ser humano le está causando al planeta. La lucha contra el cambio climático es un tema de ámbito global que concierne a gobiernos, entidades y ciudadanos, y por la cual no dejamos de escuchar términos como crecimiento sostenible, empleo verde o desarrollo sostenible.

Existe otro término importante que ha ganado peso en los últimos años aunque todavía se encuentra en una etapa muy incipiente: la economía circular. El ámbito económico, como una de las bases fundamentales del desarrollo de las personas, también constituye un agente importante que juega un papel muy relevante en la lucha por combatir los daños causados al medio ambiente.

La economía circular es un sistema que persigue la producción de bienes y servicios, intentando reducir al máximo el desperdicio de materias primas, de fuentes de energía y de agua. Es decir, hace alusión directa a la economía sostenible. La economía circular es una “intersección de los aspectos ambientales, económicos y sociales”, tal y como explica la propia fundación Economía Circular. Este sistema nace a causa del visible agotamiento de recursos naturales y combustibles fósiles, que demuestra cómo los sistemas económicos establecidos hasta ahora, están llegando a su límite. Por tanto, el objetivo principal de la economía circular es aprovechar los recursos y utilizarlos siempre de manera eficiente. Es, además, un sistema que genera empleo, ya que, por ejemplo, la gestión de los residuos ya genera miles de puestos de trabajo en España.

Teniendo en cuenta la escasez y la fluctuación de los costes de las materias primas, es importante la seguridad del suministro y la reindustrialización del territorio nacional. Así, podemos convertir un proceso de deshecho en uno de reciclado, provocando que los residuos que se generan puedan reconvertirse en materias primas, y por lo tanto, en nuevos recursos.

En la página web de Economía Circular, se explican a la perfección los principios de este sistema. De este modo, gracias a la eco-concepción, se puede integrar en la concepción de un producto los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de se vida: la ecología industrial y territorial permite establecer una organización industrial en un territorio que se caracterice por gestionar los stocks y los flujos de materiales energía y servicios de manera óptima; la economía de la “funcionalidad” obliga a priorizar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien; el segundo uso. Volver a introducir en el circuito económico los productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.

En esta misma línea, la reutilización de aquellos residuos o las partes de estos que puedan servir para la elaboración de nuevos productos; la reparación les da una segunda vida a los productos estropeados; el reciclaje hace posible aprovechar aquellos materiales que se encuentren en residuos; y la valorización también permite aprovechar energéticamente todos los residuos cuyo reciclaje no sea posible.

Este sistema es muy beneficioso pues ayudará a disminuir el uso de recursos, la producción de residuos y a limitar el consumo de energía, haciéndolo mucho más eficiente. Es una economía beneficiosa que repercute positivamente en el cuidado del medio ambiente, pero que también crea de empleo y genera riqueza a la sociedad.

Por todos estos beneficios, entidades como Banco Santander han impulsado varias iniciativas en los últimos meses que ayudan a la implantación de este sistema económico. Algunas iniciativas como Badajoz Explorer Space – Premios Explorer 2018 (de donde salió Integreellence, una plataforma para ayudar a construir ciudades inteligentes que se integren perfectamente con las necesidades ambientales existentes) o Santander University Entrepreneurship Awards de Santander UK han hecho que Banco Santander fuera nombrado banco más sostenible del mundo en el Dow Jones Sustainability Index 2019.

Este índice, de referencia en el ámbito internacional, sitúa por primera vez a la entidad financiera en el primer puesto del mundo y líder en Europa por segundo año consecutivo, después de evaluar el comportamiento sostenible del Grupo en las dimensiones económica, medioambiental y social.

Esta posición tan favorable en el índice se debe a que Banco Santander es uno de los íderes mundiales en financiación de proyectos sostenibles, tras haber movilizado cerca de 50.000 millones de euros entre 2015 y 2018. Además, en 2019, la entidad anunció sus diez objetivos de banca responsable, contribuyendo así al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Según informa la institución, “los objetivos incluyen un nuevo compromiso para facilitar más de 120.000 millones de euros en financiación verde entre 2019 y 2025 y promover la inclusión financiera de más de 10 millones de personas en el mismo periodo mediante la expansión de las operaciones de micro finanzas del banco, programas de educación financiera y otras herramientas para proporcionar acceso a servicios financieros.”

Tras haber recibido esta distinción, Ana Botín, presidenta de Banco Santander, dijo: “como uno de los mayores bancos del mundo, hace 5 años fijamos una estrategia de aumentar la vinculación de nuestros 140 millones de clientes, transformando nuestro banco para ser una compañía más responsable y sostenible, y consiguiendo resultados para todos nuestros stakeholders, hoy y en el futuro, de manera sencilla, personal y justa.”

Esto es un ejemplo de cómo las grandes entidades y agentes económicos pueden contribuir de forma activa y determinante al establecimiento de una economía circular, beneficiosa para la población y para el medio ambiente, que nos permita evolucionar, crear trabajo, e impulsar la riqueza, sin agotar lo que nos da vida. La herencia natural que recibirán las futuras generaciones depende de las decisiones que tomemos hoy.

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