Cultura

Negrín, el republicano que quiso «morir» como un rey

La última sede de la Presidencia de la República, la «Posición Yuste», ha sido declarada Bien de Interés Cultural

Juan Negrín, presidente de la II República entre 1937 y 1939
Juan Negrín, presidente de la II República entre 1937 y 1939 La Razón

El 24 de febrero de 1939 se celebraba en Madrid un Consejo de Ministros histórico, el último que iba a firmar la República en la capital y en el que, entre otras medidas, se iba a crear el Comisariado General de Defensa, «refundiendo en él los actuales Comisariados de la Flota, de Aviación y del Ejército de Tierra», publicaba la «Gaceta de la República» al día siguiente. Tras la reunión, Juan Negrín decidía trasladar su gobierno a un lugar secreto. Tan alejado del mundo real y de la propia guerra que todavía hoy los historiadores no encuentran un motivo común por el que se terminó llegando allí, un paraje en medio de la nada conocido como «Posición Yuste».

Nombre que hacía referencia al monasterio cacereño al que se retiró Carlos V al fin de sus días y donde el propio monarca llegó a probar su propio ataúd intuyendo lo que eran sus últimos días. Sin embargo, Negrín no eligió el lugar con estas intenciones tan explícitas sino como simple metáfora a una retirada necesaria ante la cercanía de la derrota, pues el lugar en cuestión poco tenía que ver con La Vera.

El enclave, por el contrario, se situaba en la vía levantina de escape, en Petrel (Alicante). Concretamente en una finca conocida como El Poblet que se componía de una casa principal, un pabellón y una tercera edificación rodeados de un jardín, un invernadero y una glorieta. Un lugar con las dimensiones necesarias como para montar todo un gobierno durante algo menos de dos semanas, pero lo suficientemente oculto por un pinar como para pasar desapercibido.

Ochenta años después de aquella retirada, El Poblet de Petrer vuelve a los titulares después de que el pleno del Consell aprobara este viernes el decreto por el que se le declara Bien de Interés Cultural. Se termina así un expediente que se inició el pasado mes de febrero por parte de la Conselleria de Cultura y que ha contado con informes favorables del Consell Valenciano de Cultura, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y de la Universidad de Alicante.

Se reconoce de esta forma a un edificio histórico de la región que, incluyendo lo citado, se utilizó como colonia infantil para niños refugiados, como hospital militar y como centro de control aéreo. Además de albergar los dos últimos consejos de ministros de la II República por encontrarse en «un arco de territorio comprendido entre Valencia y Cartagena», explicaban Viñas y Hernández Sánchez en «El desplome de la República» (Crítica, 2010). Según contaban los autores, el objetivo de controlar dicha zona era para «prolongar la guerra lo suficiente para proceder a una evacuación ordenada a través de los puertos» del sureste.